Ases hasta en la sopa

(publicado originalmente en el número 89 de Playboy. Mayo de 2012)
(Fotos: Alba Lajarín [Àngel Fernàndez]; Planet Póquer [Gerard Segarra])

En menos de una década el póquer se consolida en España como afición, profesión y negocio, gracias a internet y la televisión

Gerard Segarra

Si algo esperan los aficionados de la nueva ley del juego -que fundamentalmente regula el mercado de las apuestas online- es que ayude a consolidar el póquer en España, que lo saque de los sótanos y las trastiendas y le dé el espaldarazo definitivo. Que la ley vaya delante de la sociedad y que con la regulación emerjan miles de nuevos jugadores. Pero generalmente al legislador no le gusta adelantarse; el boom del póquer ya ha sido, y en realidad la ley va a rebufo de un fenómeno cada vez más masivo, que cada vez mueve más dinero y por el que distintos grupos de interés, como los casinos, los jugadores profesionales y las operadoras de juego electrónico, vieron que valía la pena presionar al poder público en un sentido u otro.

No hay una única razón por la que hayamos llegado hasta aquí; no hay un disparo de salida, no hay un momento fundacional mítico por el que babeemos los periodistas. Más bien una cosa se suma a la otra y un buen día nos damos cuenta de que los tapetes están llenos. Gerard Segarra, director de torneos del Casino de Barcelona, es probablemente una de las personas que más esté haciendo por la expansión de la versión presencial del juego, gracias a la variedad de mesas y eventos que ofrece semana a semana su poker room. Él pone como fecha de inicio el cambio de década. Se jugaba entonces en Barcelona al póquer sintético o chiribito, una modalidad extraña para los aficionados jóvenes pero muy popular en España y Latinoamérica. Abren más tarde alguna mesa de hold’em limitado aunque con límites altísimos, al nivel únicamente de los jugadores de ruleta capaces de gastarse mil euros en una bola, que van a probar una suerte distinta. Se les añaden los profesionales europeos, los experimentados tiburones que veían en estos tapetes un fértil estuario de pececillos con dinero. Por el momento no era un terreno adecuado para los aficionados. En noviembre de 2002 se celebra el primer Open de Barcelona y en 2004 España pone un pie en la escena europea cuando el Casino de la capital catalana se convierte en anfitrión de la primera etapa del primer European Poker Tour. Desde entonces todos los EPT han tenido una etapa en Barcelona, en 2011 Madrid-Torrelodones fue la sede del evento final y, según nos cuenta Segarra, su casino es el único del mundo que es a la vez anfitrión del EPT y del World Poker Tour. Todo ello hace de España un referente para los profesionales más allá de sus fronteras, pero no crea de por sí afición de puertas adentro.

Un semillero online
La cosa realmente se dispara cuando el jugador de estar por casa ve póquer en la televisión y descubre que puede jugar a través de internet y ganar algo de dinero. Empieza además a acercarse al casino, e incluso queda finalista de algún torneo en condiciones. Naturalmente, la cosa empieza en Estados Unidos, cuando alrededor del 2000 empiezan las retransmisiones televisivas y la gente empieza a ver el lado competitivo, habilidoso y racional del asunto. Rounders, la película de John Dahl protagonizada por Matt Damon y estrenada en 1998, refleja con acierto esta forma de entender el juego. Otro hito vendrá en 2003, cuando Chris Moneymaker se lleva el evento principal de las World Series tras clasificarse por internet desde su salita de estar. Estados Unidos se excita con esta reproducción al dedillo del sueño americano. Por aquel entonces, las salas de póquer online florecen. Leer más de este artículo

Las cenizas

(relato publicado originalmente en el primer número del fanzine L’AVENTURA.
Todas las páginas del mismo giran de un modo u otro en torno al tema de los finales. Marzo de 2012)

1978
-Ya hemos acabado, Grillo.
-¿Qué dice, sargento?
-Que ya has cumplido tu papel. Que ya está todo hecho, que ya tienes tu sobre y que ahora vas y te pierdes. Desapareces para siempre, ¿me oyes?
-Pero digo yo que me buscarán. Que esto no es como robar cuatro duros, sargento. ¿Y si me pillan?
-Pues si te pillan tú achantas y a mí no me has visto nunca. Se hará lo que se pueda por ti, pero no tienes nada asegurado. Ya lo sabes. Solo te garantizo un tiro en la nuca, que me encargaré de pegarte yo personalmente, como nos enteremos de que has abierto la boca. Más te vale perderte, majo, y bien lejos de Barcelona.
-¿Y ande vi a ir yo, si no tengo más que lo de este sobre?
-Donde te salga de las pelotas, Grillo. Te digo que se ha acabado lo que se daba. Para los anarquistas y para ti.

.
.
.

2008
Dejaron atrás el gentío de turistas que anegaban el parque, la explanada de arena y el largo banco ondulado de cerámica; siguieron por el camino esquivando sombreros de paja y cámaras de fotos y, apartadas de la marabunta, se internaron madre e hija entre matorrales. A un punto, la madre se detuvo, se agachó, husmeó como un sabueso los matojos, volvió a erguirse y puesta en jarras declaró:
-Aquí es. Aquí fue.
-¿Aquí? Joder, mama, ¿cómo pudisteis…? Si casi no hay sitio para que se siente uno.
-Bueno, íbamos algo borrachos, felices, nos queríamos mucho, como queríamos a muchos de los que estábamos aquí. El sitio no importaba porque la ilusión y el amor…
-Anda ya. Y el calentón que debíais llevar. Dios, no os quiero imaginar a ti y al papa…
-Pues sí. Anda, calla y pásame la urna.
La chica le dio el recipiente de aluminio a su madre, que escarbó un agujero entre matojos. Abrió la urna y alejando la cara, con un prosaico gesto de dificultad, como quien limpia una taza de váter, vertió las cenizas.
-Despídete del papa, Aurora.
De sopetón, la chica no pudo contener el llanto y volvió a gemir como la semana anterior, desde que le anunciaron la victoria final del cáncer sobre el cuerpo de su padre hasta que metieron el ataúd en el crematorio. No sabía si lo de su madre era coraje y serenidad o simple negación del dolor: apenas la había visto llorar y ahora parecía vivir el entierro de las cenizas como un trámite. Una sonrisa socarrona frente a ella le secó los ojos.
-Qué cabrito, el tío. Se me hizo de rogar casi dos años y yo, dale que te pego, tirándole indirectas y soltándole barbaridades. Mira que fui pesada. Pues va él durante las Jornadas Libertarias y sin mediar palabra, el domingo a primera hora de la tarde, me coge de la mano y me aleja del grupito. Me trae hasta aquí, porque no había nadie, y ale, ya está, qué fácil.
Desde la primera vez que fueron juntos en familia al Parque Güell, Aurora recordaba la historia fundacional explicada mil veces, ahora por su padre, ahora por su madre. Evidentemente aquel día tenía un significado distinto. Callaron las dos.

Pasado un rato, la madre se irguió, se sacudió los tejanos, metió la urna en una bolsa del Condis y rodeó a su hija con el brazo izquierdo.
-Vamos a comer.
Se encontraron de nuevo entre la masa turista, perdidas en la explanada de arena, como zombis, cegadas por el sol de mediodía. Al fondo, la ciudad y el mar en ocre y azules turbios. Barcelona igual que treinta años atrás pero con más afeites, peripuesta como una vieja burguesa que no acepta sus arrugas.
-¿Se te ocurre algún sitio, niña?
Aurora volvió en sí y pensó rápido. Tenía unas ganas locas de huir de aquél lugar.
-Con Dani hemos ido un par de veces al Delicias y se come bien. Quizá haya que esperar pero está de puta madre. ¿Te parece?
-Tú mandas.  
Dieron media vuelta y enfilaron hacia arriba, hacia la salida del Carmelo.
-¡Nchts! Mierda de parque. Lleno de guiris todo el año.
-No te quejes, Aurora, que de momento se puede venir sin dar explicaciones a nadie. Que ahora con la excusa de los guiris quieren cobrar para entrar. Joder, si nos hubieran dicho esto entonces…
-¿Qué hubierais hecho, mama?, ¿secuestrar al alcalde?
-Pues no, pero liarla… ya te digo yo que la hubiéramos liado. Éramos muchos, Aurora; distintos y muy vagos si tú quieres, pero había conciencia de unidad y teníamos ganas de fiesta. De ahí lo de las Jornadas. Niña, éramos seiscientas mil personas bailando, cantando, discutiendo…
-Jugando entre arbustos…
-También.   Leer más de este artículo

El palau secret del Paral·lel

(desglossament del reportatge Abracadabra publicat
al suplement Què Fem? de La Vanguardia. 24 de febrer)
(Foto: Jordi Play)

Miquel Aneas guarda a El Capricho una de les millors col·leccions d’objectes màgics del país

Cal enviar un correu; posar-nos en contacte directament amb ell, guardià de la clau, perquè el Miquel Aneas accedeixi a deixar-nos entrar al seu tresor del Paral·lel. Un espai fora del temps, on els ulls dels millors mags de la història ens vigilen des de cartells antics i retrats signats. Al fons una taula per la cartomàgia, sota prestatges plens de ginys sinistres; amagat darrera una porta un petit teatre dins una sala que sembla impossible que el pugui allotjar. I darrera nostra la presència del Miquel que ens explica el perquè de tot plegat.

Tot el que veiem en realitat no fa més de vuit anys que està com ho veiem ara. Abans, tota la seva col·lecció s’amagava a calaixos que acumulaven pols a casa seva. Un bon dia va decidir fer-ho lluir i va voler-ho fer al lloc amagat del Paral·lel on va néixer fa tants anys. Aquest il·lusionista aficionat, però amb alts coneixements dels arcans màgics a l’abast de pocs, obre la porta a qui li demana  sota promesa estricta de no comunicar el lloc exacte del seu palau secret. No ens hem atrevit a trair-la.

De la col·lecció de quatre mil cinc-centes peces destaquen les 94 capses de màgia, de les quals vint-i-cinc són anteriors a 1950. N’hi ha cinc de mitjans del XIX: meravelles a l’abast de tothom de l’època de Robert-Houdin. Ens mostra també un armari ple de baralles de cartes, en total mil dues-centes, tot i reconèixer que altres col·leccionistes n’acumulen més. D’un prestatge treu finalment un volum inquietant, datat l’any 1733. És una primera edició del primer manual de màgia editat en castellà: Engaños a ojos vista de Pablo Minguet y Trol, que va tenir la precaució de no parlar de màgia al títol, no fos cas que la Inquisició hi posés pegues.

Quan ens n’adonem, el Miquel i el seu amic Manel, membres tots dos de l’associació Mags Màgics, ens han assegut a taula i comencen a moure cartes, a desafiar les lleis de la natura i la percepció. Sortim del palau ves a saber quan. Potser han passat dues hores, potser sis anys.

El Capricho. Per visitar-lo cal enviar un correu electrònic a maneas@elcapricho.org

Alguns grans mags de la història

Jean Eugène Robert-Houdin (1805-1871)
Considerat el pare de la màgia moderna, gairebé tothom li reconeix haver estat el primer en portar el seu art als escenaris i popularitzar la figura del mag vestit amb roba formal com el públic, lluny d’artificis estètics.

Fructuós Canonge i Francesch (1824-1890)
Anomenat el Merlí Espanyol va arribar a actuar al Gran Teatre del Liceu i, en una alatra ocasió, davant la reina Isabel II. Va fer gires arreu del món i va esdevenir mundialment famós i aclamat a Barcelona.

Dai Vernon (1894- 1992)
És conegut pels mags com El professor per haver millorat nombrosos jocs clàssics i per haver-ne creat d’altres reproduïts a l’actualitat per gairebé tothom

Arturo de Ascanio (1929-1997)
És considerat el pare de la cartomàgia espanyola, una de les disciplines màgiques en les que destaca mundialment el país. Molts mags d’arreu d’Espanya, alguns de tan important com Juan Tamariz, el consideren el seu mestre.

Wenceslau Ciuró (1895- 1978)
Aficionat a l’il·lusionisme des de ben petit, es va ordenar sacerdot amb 22 anys i començà llavors a exhibir públicament les seves arts màgiques. És l’autor d’un dels llibre de referència al nostre país: Prestidigitación al alcance de todos

Abracadabra

(versió d’un article publicat al suplement Què Fem? de La Vanguardia. 24 de febrer)

La màgia torna als escenaris de Barcelona gràcies a espais com El Rei de la Màgia o La Seca – Espai Brossa. Prestidigitadors, mentalistes i experts de la física recreativa omplen la ciutat d’impossibles

L’1 de febrer de 1933 l’Apolo obre les seves portes al misteriós xinès Fu-Manchú. És el primer cop que aquest mag de fama mundial, també anomenat Doctor Dimoni, trepitja Barcelona i l’expectació a la ciutat per les seves arts és gran. Davant l’espant d’un públic ple d’ànimes impressionables, el prestidigitador executa La triple fuga o Del no-res… un goril·la, meravelles que provoquen l’ovació de la sala. Probablement ja hi era entre el públic un jove mag badaloní que atrapat pel sortilegi de Fu-Manchú decidirà convertir-se en xinès. Joan Forns esdevé Ling-Fú i més tard, després de la guerra, encantarà, ja com a Li-Chang, milers d’espectadors d’arreu d’Europa. Potser aquell dimecres també va anar a l’Apolo Josep Maria Ferrándiz que ràpidament va enllestir el seu número com a Chang-Fu i acompanyat de la seva dona Teresa inicià una fructuosa carrera màgica que es va completar el dia que van obrir plegats a la Plaça del Teatre la reputada botiga Magicus.

Va haver un cert boom de l’exotisme xinès. Però la fascinació oriental tan ben aprofitada a escena per molts mags catalans de l’època, amb túniques de colors i fums de misteris llunyans, ha estat només una de les màscares amb les que la nostra màgia ha esclatat al llarg dels darrers dos segles. Des que Jean Eugène Robert-Houdin -de qui heretà el nom el sensacional Houdini- dignifiqués l’il·lusionisme i el fes pujar dalt de l’escenari a mitjans del XIX, Barcelona l’ha aplaudit amb fervor, com ho ha fet amb gairebé totes les arts escèniques. Per això la sort dels mags, artistes d’escena encara que facin màgia de prop, ha anat de la mà de la de les sales de festes i els teatres. Avui, Barcelona és una ciutat amb centenars d’il·lusionistes amagats darrera de telons i portes falses, disposats a fer valer davant el públic els seus secrets, hereus d’una tradició secular a Catalunya. Avui, vuitanta anys després de que Fu-Manchú es mengés el Paral·lel, trobem a la nostra ciutat escoles de màgia a cada cantonada, associacions d’il·lusionisme totalment actives, botigues consolidades i amb renom i, sobre tot, un bon circuit d’espais on deixar-se meravellar per aquests misteriosos venedors de fum. Heus aquí una petita guia amb alguns d’aquests llocs.

El Rei de la Màgia
Abans d’adquirir la botiga del carrer Princesa, Josep M. Martínez i Rosa M. Llop portaven des de 1977 fent espectacles arreu amb La capsa màgica, la seva pròpia companyia, amb la que havien arribat a dirigir el mític Li-Chang dalt de l’escenari. Fa nou anys i davant la manca de sales on poder desenvolupar les seves arts, Martínez i Llop decideixen ampliar El Rei de la Màgia i obren a pocs metres de la botiga, al carrer de l’Oli, una petita sala que recorden amb nostàlgia. Però el lloc se’ls feia petit. Tot just fa un any fan un salt endavant i adquireixen al carrer Jonqueres un enorme espai dedicat íntegrament a la màgia, que combina museu i dos escenaris i que ha deixat bocabadats els mags d’arreu del món que hi han estat. Senzillament no existeixen massa espais com aquest.
El passat divendres 10, el campió mundial Marc Oberon va fer un espectacle que combinava màgia, mentalisme i grans il·lusions. Va ser una visita llampec però demostra que El Rei de la Màgia s’ha compromès a portar amb regularitat alguns dels referents mundials de l’il·lusionisme a Barcelona. Aquest mes, de dissabte a diumenge, podrem veure  a més l’espectacle de La capsa màgica a l’escenari gran i un show de màgia de prop al bar, amb en Gerard Roca.
C/ Jonqueres 15. http://www.elreydelamagia.com

Leer más de este artículo

La Rotonda en perill

(desglossament del reportatge Modernismes a l’ombra
publicat al suplement Què Fem? de La Vanguardia. 20 de gener)
(Foto: Nicola Lucchi)

Tibidabo (4)Hi ha un altre modernisme fora del perímetre de l’Eixample: el de les grans mansions camí del Tibidabo, construïdes a principis del segle XX a la conquesta dels turons. Al voltant de la luxosa Avinguda Tibidabo sorgeix una nova urbanització que comença on avui hi ha la plaça Kennedy i un dels edificis modernistes més significatius d’aquella ciutat-jardí. La famosa Rotonda, seu del’hotel Metropolitan durant molts anys, hospital en decadència més tard, avui està en perill, tal i com denuncien veïns, experts i la plataforma en defensa de l’edifici. Segons el col·lectiu en defensa de la Rotonda, els propietaris actuals de la finca, Núñez y Navarro, estan permetent que es degradi per facilitar una reforma que serveix només als interessos econòmics del grup sense tenir en compte l’essència de l’edifici. Així, el Pla Urbanístic Especial aprovat per l’Ajuntament obre la porta a que s’alteri de tal manera que deixarà de ser l’edifici que és, malgrat se’n conservi la façana en un exercici de maquillatge inútil.

Construïda per Adolf Ruiz Casamitjana i ampliada pel reconegudíssim Sagnier, es va posar de moda gràcies a un article de Dalí a la revista Minotaure, on afirmava que l’Art Nouveau era fonamentalment Gaudí, el metro de París i La Rotonda. Fins els anys 60 va ser un hotel ple de celebritats, moment en que va començar la seva decadència fins el moment actual.

El col·lectiu en defensa de l’edifici, amb un perfil que s’allunya dels moviments veïnals d’arrel obrera, amb membres destacats de l’aristocràcia i la vella burgesia barcelonina, vol evitar la intervenció de l’interès privat i reclamen a l’Ajuntament que s’aturi la reforma, de la mateixa manera que es va aturar la de la Casa Golferichs, a finals dels 70. En aquest cas, els propietaris també eren Núñez y Navarro.

(Més informació)

 Converses sobre el modernisme

Carles Enrich, arquitecte i professor de la URV
Creus que es cuida el modernisme a Barcelona?
Penso que el modernisme es ven des de l’ajuntament com a imatge de ciutat, sobretot de cara al turisme. A mi m’interessen molt més els interiors dels edificis modernistes i les solucions estructurals que no pas els elements ornamentals. És una pena que uns edificis molt ben construïts en el seu moment es mutilin incorporant un nou ús, quan hauria de ser feina dels arquitectes adaptar el nou ús a les estructures existents, feina dels promotors entendre-ho i feina de l’ajuntament preservar aquest patrimoni. Com a exemple, tenim el cas dels bancs-fanals del Passeig de Gracia. Aquests 32 bancs tenien un sentit el 1906 no tant com a objecte sinó per la seva funció. Ara, en aquests bancs no hi seu ningú perquè han quedat aïllats enmig d’entrades de pàrking, motos aparcades, parades d’autobús, etc.

Mireia Freixa, catedràtica d’Història de l’Art de la UB
Què pot passar amb la Rotonda?
El propietari de qualsevol edifici està obligat a preservar el patrimoni per llei, la integritat de l’edifici, i ara el que s’està fent és deixar que es degradi. Està passant el pitjor que pot passar. Amb l’excusa de la crisi ens estem empassant coses que no ens hauríem empassat mai.
Creus que es cuida el modernisme a Barcelona?
Es cuida molt més del que es cuidava, i a més la ciutat té un orgull del que és. I s’ha de dir que la Ruta del Modernisme, la campanya de l’Institut Municipal de Paisatge Urbà, han servit moltíssim per sensibilitzar i dignificar el modernisme. Estem parlant d’un patrimoni tan extens que només es pot preservar quan els propietaris tinguin consciència del que tenen.

Antoni Ramon, professor d’Història de l’Arquitectura de la UPC
Què en penses de la reforma de la Rotonda?
Que a l’arquitectura s’hi pot intervenir és cert, però una cosa és intervenir i l’altra és mutilar. Em fa l’efecte que amb la Rotonda la intervenció està fora de mesura. Sovint el motor econòmic ha prevalgut per damunt del patrimoni arquitectònic.
El món dona voltes i voltes. A les golfes de la Casa Milà hi havia uns apartaments moderns, dels anys seixanta, molt interessants, de l’arquitecte Barba Corsini, que ara ens hem carregat pe completar el projecte museogràfic de la Pedrera. En aquest cas, la valoració del modernisme i la rendibilitat econòmica han destruït allò que a la vegada s’havia carregat l’arquitectura de Gaudí. Potser va ser una animalada carregar-se els anys seixanta aquells interiors, però una vegada fet, aquells apartaments tenen un valor.

Els fantasmes de la Barcelona modernista

(desglossament del reportatge Modernismes a l’ombra
publicat al suplement Què Fem? de La Vanguardia. 20 de gener)
(Foto: Casa Trinxet)

Avui el Modernisme és abans que res una etiqueta, un dels atributs fonamentals de la marca Barcelona, molt més una font de valor que un estil arquitectònic o una corrent artística. Com diu l’Antoni Ramon, professor d’Història de l’Arquitectura a la UPC, “ara hi ha una part de l’arquitectura modernista que s’ha revaloritzat i per tant la tenim més en compte. En això el mercat és molt important.”  Es preserva allò que té o pot tenir valor econòmic per la ciutat o pels agents privats. La conseqüència és que al llarg del segle XX i en la primera dècada del XXI hem perdut alguns edificis de finals del XIX que potser no hauríem d’haver perdut segons criteris no estrictament econòmics. En destaquem alguns que avui serien, sense dubte, motiu de visita i fascinació. Tal vegada puguem jugar, tot passejant, a recordar allò que ja no hi és, a imaginar fantasmes.

El Colon
Presidint la plaça Catalunya des de dalt, on avui hi ha l’edifici del Banc Espanyol de Crèdit, hi va haver un magnífic Hotel, projectat per Enric Sagnier i enderrocat l’any 1942 després d’haver servit de quarter general del PSUC durant la guerra. El Colon, però, va ser abans un cafè dissenyat per Francesc Rogent, amb espectaculars vidrieres que cobrien tant la façana de la plaça com la del Passeig de Gràcia. Amb un espai per més d’un miler de persones, de seguida va arrelar a com a vertadera institució barcelonina, esdevenint centre de reunió i tertúlia d’intel•lectuals i de la més o menys alta societat.
(Cantonada Plaça Catalunya / Passeig de Gràcia)

El Reial Club Marítim
L’octubre de 1912 comencen les obres de la seu del Club Marítim de Barcelona dirigides per Sagnier, en substitució del projecte d’Eduard Ferrés, que va guanyar el concurs en un primer moment però que va ser descartat per l’elevat cost que suposava pels socis. L’edifici era de planta octogonal i volia estar a mig camí, en paraules del mateix Sagnier, d’un casino, un vaixell i un far. Amb una terrassa balcó giratòria, una original cúpula i un pinacle al capdamunt que evocava la figura del far, servia de restaurant, sala de festes, biblioteca i gimnàs pel club selecte. La torre del telefèric va fer petita la seva glòria original i el creixement del port va ferir de mort aquest inusual edifici modernista que va acabar desapareixent l’any 1959.
(World Trade Center)

La Casa Trinxet
L’any 1967 la Barcelona porciolista enderroca la Casa Trinxet i Núñez y Navarro edifica al solar un bloc d’oficines.  Obra de Puig i Cadafalch, enllestida el 1904, va pertànyer a Avel•lí Trinxet. Amb estructura de domus romana, amb tres plantes al voltant d’un pati interior, va ser decorada amb profusió, amb murals i vitralls del nebot del propietari, Joaquim Mir i Trinxet; decoració interior de Gaspar Homar i escultures de Eusebi Arnau i Josep Llimona. L’any 39, aquesta mansió particular, construïda a un espai on avui  es fa difícil imaginar res similar, el primer ajuntament franquista hi va instal•lar una escola per a noies. Tres dècades després desapareix del mapa, amb la ferma oposició de la intel•lectualitat barcelonina, que proposava com a ús alternatiu allotjar-hi el museu del modernisme. L’edifici de Núñez y Navarro que hi ha en el seu lloc és obra de Joan Margarit, pare del poeta.
(Còrsega, 268. Amb Balmes)

Sala Mercè
A La Rambla, pujant a mà dreta, poc per sobre de l’antic Sepu, on ara hi ha una botiga Nike, Gaudí va construir i decorar una sala de cinema pionera a Barcelona per encàrrec del pintor Lluís Graner. Després d’un viatge als Estats Units, Graner va quedar meravellat amb la màgia del cinematògraf i la projecció i va voler fer un espai comparable a un parc d’atraccions, amb una taquilla falsa on rebia al visitant un dimoni blau autòmat que deia a la gent “Mortals que rieu de mi, tots vindreu a mi”. Era una sala subterrània, una cova propera a l’esoterisme. Probablement amb aquesta intenció Graner va pensar en Gaudí, el místic. Un cop va desaparèixer la Mercè hi va haver el Cinema Atlántico i actualment hi ha obert un passatge comercial que porta directament a la Plaça de la Vila de Madrid. Segueix sent un lloc estrany.
(Rambla dels Estudis, 122)

Gran Salón Cine Doré
Al número 4 de la Rambla de Catalunya, a tocar de l’antic Hotel Colón, on avui hi ha la sala City Hall, va obrir el 25 de desembre de 1908 el Gran Salón Doré. El 1910 els escenògrafs Moragas i Alarma restauren la façana amb estil “modernista”. Una altra reforma l’any 12 completarà aquesta nova imatge exterior de l’edifici, amb garlandes i escultures a la part superior.
(Rambla de Catalunya, 4)

La Casa Llorach
A la parta alta de la ciutat, al carrer Muntaner per sobre de Travessera de Gràcia, hi havia una altra mansió de Puig i Cadafalch, que va ser enderrocada els anys trenta. Encarregada per Concepció Dolsa, vídua de Llorach, fou construïda entre 1903 i 1904. Amb sostres inclinats i un jardí que donava al carrer, era un edifici d’inspiració alpina.
(Muntaner, 265)

Modernismes a l’ombra

(versió d’un article publicat al suplement Què Fem? de La Vanguardia. 20 de gener.
Foto de Mateo Malisani)

Umbracle de la Ciutadella, de Josep Fontseré i Mestre Una ruta alternativa a l’arquitectura barcelonina de finals del XIX i principis del XX

El barceloní surt al carrer, va a l’Eixample a fer un encàrrec o ha quedat prop de La Rambla, i se n’oblida, com és ben normal, d’aturar-se a mirar, amb la convicció de que badar és un privilegi reservat als milions de turistes que paguen per fer-ho. Només potser un matí de dissabte avorrit o si alguna institució munta una exposició recomanada arreu, ens parem a pensar en les raons de l’èxit mundial del modernisme barceloní i intentem gaudir d’allò que tenim a tocar, dues cantonades enllà. Si hem perdut la pràctica, a més, el més probable és que qualsevol visitant japonès tingui més idea sobre l’obra de Gaudí, de Domènech i Muntaner o de Puig i Cadafalch, que nosaltres mateixos, que portem dècades guanyant-nos aquí les garrofes i malvivint sense saber massa res, més enllà de que dalt de tot de Gràcia hi ha un parc que es diu Güell i que prop del Michael Collins, el pub irlandès, hi ha un monument en construcció consagrat a la Sagrada Família. Com que això no pot ser de cap de les maneres i cal dominar la ciutat abans que ella ens domini a nosaltres, proposem avui una passejada pel modernisme barceloní de segona lectura, per la ruta a l’ombra dels monuments estel•lars.

Els origens d’una ciutat

Escoltem Mireia Freixa, catedràtica d’Història de l’Art de la UB, que ens explica perquè Barcelona és plena d’edificis d’aquests que avui anomenem modernistes, construïts a finals del XIX i començaments del XX. En plena eufòria industrial i colonial, abans de la pèrdua de Cuba, la burgesia local va començar a invertir a marxes forçades en l’expansió urbana de la ciutat per adaptar-la als nous gustos i, sobre tot, a la nova capacitat de despesa. L’Eixample, una operació política, urbanística, i especulativa amb la que es pretenia convertir la nostra ciutat de províncies en la París del sud, va fer que els nous rics de la Barcelona industrial comencessin a invertir en immobles. Un canvi d’ordenança municipal l’any 1891 beneeix aquest desenvolupament, permet el creixement i liberalitza les normes urbanístiques. Apareix així tota una nova economia al voltant de la construcció que es tradueix en noves pràctiques a l’arquitectura i a les arts decoratives, amb noms com Rigal i Granells als vitralls, Escofet als paviments o Pujol i Bausis a la ceràmica. Al cap i a la fi, en un plegat d’estils que configuren  la ciutat de l’època. Sense l’Eixample, doncs, no es pot entendre això que avui anomenem -simplificant una mica- modernisme barceloní. Leer más de este artículo

Ratas de casino. Un día en la casa del jugador

(publicado originalmente en el número 88 de Playboy. Diciembre de 2011)
(Fotos: Greg Grossmeier; Cabezadeturco)

La conclusión, quizá la menos obvia, es que son lugares acogedores para la mayoría de los que pasan allí días enteros. Tienen que serlo. Nadie gastaría media vida en un casino si además de saciar sus ansias de apuesta no se sintiera también en cierto modo a cubierto del terrible mundo exterior. Al fin y al cabo para eso sirve cualquier juego, para olvidar todo lo demás, el paro aberrante, que la deuda pública está a punto de llegar al colapso, que los bancos ya no conceden créditos y que el juego de azar más perverso de todos, el de la especulación bursátil, se nos ha ido definitivamente de las manos. Probablemente sin pensarlo, el legislador actuó para preservar esa exótica paz y decidió, mediante Real Decreto de 1977, que no se otorgarían licencias en municipios de más de trescientos mil habitantes. Tiempo después las concesionarias de algunos casinos, como el de Barcelona -entonces en Sant Pere de Ribas- o el de Zaragoza -entonces en Alfajarín-, no creyeron que dicha limitación fuera necesaria para garantizar el buen estado de ánimo de sus clientes y pidieron a los gobiernos autonómicos, que a la postre son los que detentan las competencias en esta materia, que les hicieran un huequecillo más grande algo más cerca de la civilización. Y lo lograron por razones que desconocemos, y de las afueras se acercaron al casco urbano y hoy tenemos casinos en pleno centro de ciudades tan necesitadas de azar como Barcelona o Bilbao.

Probablemente es esta la razón por la que la fauna que puebla las salas rompe hoy con el tópico de los viejos millonarios repulsivos acompañados por rubias recauchutadas que les dan suerte. Como en muchos estereotipos algo de verdad hay, porque siempre habrá ricos muy ricos que vayan a jugarse los cuartos al blackjack, pero la proximidad de las ruletas al pollo de a pie, a la parada de metro y al bar de tapas de la esquina, dibuja un nuevo paisaje. Y uno se da cuenta entonces de que está haciendo cola para entrar, como en una discoteca de barrio, y al pedirnos la empleada el DNI pensamos más en nuestras escapadas nocturnas con diecimuchos recién cumplidos que en aquel mundo de lujo y boato que nos vendió Hollywood. Este formalismo desvela las grietas en un mundo de libertad y ocio absoluto que el Estado ayuda a tapar: las personas con serios problemas de juego, los adictos, no entran. La legislación les llama autoprohibidos, puesto que son ellos o sus familiares los que piden entrar en el registro que les mantendrá fuera de la sala. En 2010 la lista en Catalunya ascendía a once mil personas; seis veces más que quince años atrás, lo cual no significa que haya ido en aumento la ludopatía sino afortunadamente su reconocimiento.

Es lunes. Pasamos las compuertas de control justo tras un treintañero chino que parece tener prisa por entrar. Y entra solo, decidido, no espera ningún tipo de sorpresa, de la misma forma que uno no las quiere cuando entra de noche al portal de su casa o a la oficina de buena mañana. Si no fuera tan acelerado se le olería el tedio entre el fajo de billetes de su cartera, que entran y salen monótonamente cuatro tardes a la semana. Lo perdemos de vista cuando desaparece escaleras abajo, directo a la sala grande. En la planta superior solo hay tragaperras, centenares de ellas, alineadas como lavadoras en un hipermercado, que compiten por distinguirse las unas de las otras ante el cliente con dibujitos y ruidos diversos. La clientela, sin embargo, no parece muy preocupada por si el jackpot lo dan cinco piratas en línea, cinco limones o la familia completa de El Rey León. Mujeres y hombres ojerosos que en su mayoría ya han pasado los sesenta se repanchingan como pueden en los taburetes, en disposición de enfrentarse durante jornadas completas al azar de las máquinas. De lejos, se les ve como a los grises oficinistas neoyorquinos perdidos en el mar de mesas de la compañía de seguros de El apartamento. También para perderse entre las tragaperras hace falta identificación al entrar, por cierto, lo cual fue caballo de batalla de los casinos que al discutir la norma con la Administración no entendían la diferencia entre este espacio y una sala de recreativos cualquiera o, demonios, un bar. Por si acaso, debió pensar el legislador, por si acaso. Leer más de este artículo

El héroe obrero de Silesia

(publicado originalmente en el número 88 de Playboy. Diciembre de 2011)

El cara a cara final de las Series Mundiales de Póquer enfrenta por primera vez en su historia a dos jugadores europeos

A pesar del nombre, el evento principal de las Series Mundiales de Póquer es un campeonato fundamentalmente norteamericano, más yanqui que la NBA, la Liga de Béisbol, la Superbowl y la crema de cacahuete juntas. Pero por segunda vez en cuarenta y dos ediciones el cara a cara final del pasado 8 de noviembre enfrentó a dos jugadores no estadounidenses. Pius Heinz y Martin Staszko lograron expulsar de las mesas a la gran masa de locales en competición y se quedaron solos defendiendo, en tierra extraña, la consolidación global del póquer y catorce millones de dólares a repartir. Hasta aquí lo que ambos tienen en común, porque si algo convertía este duelo final en una historia apasionante eran los marcados perfiles de Heinz, el alemán, y Staszko, el checo. Sus diferencias.

Bastaba un vistazo a la mesa. Heinz, 22 años, estudiante de psicología de los negocios, llegó de Colonia con su inmaculada sudadera blanca y aires de joven tiburón del tapete. Staszko, 35 años, pintor de automóviles en una fábrica de Silesia, apareció con una camisa a cuadros que reafirmaba su aspecto y su mirada de humilde obrero de la Europa oriental. Tras ellos, en las gradas, sus hinchas: en el caso del alemán, un ejército de chavales uniformado con la misma sudadera blanca del campeón, coreando un himno inventado a mayor gloria de Heinz; frente a éste, la familia del checo, dispersa y exaltada, gritando y cantando como en el bar. La metáfora de las dos naciones europeas era condenadamente fácil. Alemania, moderna y eternamente joven, como locomotora y cerebro de la Unión, imponiendo su dictado económico con agresividad. La República Checa, país próspero y aún industrial, capaz de crecer por encima de la media y destacar gracias a un tesón de recuerdo soviético.
Leer más de este artículo

Apolo Diner – La Mala Reputació. El complement que volia Apolo

(versió d’un article publicat al suplement Què Fem? de La Vanguardia. 29 de desembre)

A la marca Apolo, més barcelonina i més del Paral·lel que Mary Santpere, li faltava un lloc on beure assegut i menjar, un complement escaient a les sales de Nou de la Rambla, pensat per a les multituds que abans d’entrar a ballar atapeïen fins ahir el frankfurt del costat i l’Eusebio del carrer Vila i Vilà. Els gestors de la sala hi portaven temps rumiant i finalment el passat 10 de novembre el projecte va obrir portes just al costat, a la cantonada. El resultat per força havia de compartir l’esperit de la discoteca i en aquesta cerca d’harmonia el que l’Apolo inaugura és un diner especial, un fast food d’autor, que s’ajusta bé al públic dels Nasty Mondays, de l’anti-karaoke, de la [2] de Nitsa i dels concerts de les dues sales. Hamburgueses amb salses casolanes i hot dogs especials elaborats pel xef José Manuel Rico que reclama que es tinguin en consideració, per què no, també els entrepans de batalla. La cura amb que s’ha tractat la carta per vegetarians i celíacs, per exemple, és compatible amb els plats de braves i les canyes a un euro, patrimoni popular de la zona.

El tret diferencial
Però, clar, a un lloc que amb el nom pica l’ullet a Brassens des del Pigalle barceloní, a un germà petit de la sala Apolo, se li demana alguna cosa més que a una hamburgueseria qualsevol, per molta qualitat i detall que ofereixi en el menjar. I aquí entra un dels trets definitoris del diner i el que fa coherent que en parlem en aquesta pàgina: la cuina de La Mala Reputació obre fins a la matinada. Si el noctàmbul vol, pot afartar-se de salsitxes i dry martinis a les dues tocades, i entrar a Apolo a donar el millor de si mateix abans de començar la digestió. L’altra és l’escenari al racó esquerre del local, un espai que està previst que serveixi per allotjar activitats culturals diverses, potser a propòsit d’allò que passi a les sales. Si el primer que ve al cap són concerts acústics, de petit format, complementaris als que acullen la [2 ] i Apolo, també les presentacions de llibres entren dins d’una agenda ara per ara encara en construcció. Va ser aquí, de fet, on es va fer la projecció de presentació del vídeo del Primavera Sound de l’any vinent.

Apolo Diner – La Mala Reputació
Vila i Vilà, 60-62.
Telèfon: 93 329 86 41
De dilluns a dijous: de 17 a 2
Divendres i dissabte: de 17 a 3
<M> Paral·lel. L3 L5.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 247 seguidores