La otra población activa

(reportaje publicado originalmente en la sección En Movimiento del periódico Diagonal, en febrero de 2011)

Nova oficina de Treball de La Seu d’Urgell(foto: Generalitat de Catalunya)

La asamblea de paradas y parados de Barcelona, surgida de las campañas de 2009 contra la crisis, reclama a la administración o trabajo o prestaciones sociales dignas

Con la emergencia de la crisis algunas de los problemas inherentes al capitalismo se hacen más patentes y se agudizan los conflictos. Bajo el espejismo del pleno empleo, el desierto del paro, que a finales de 2010 afectaba según los datos de la EPA al 20,33% de la población activa, es la consecuencia más agresiva de una forma de producir en la que los trabajadores son considerados una mera cifra más en el cálculo de los costes de la empresa. En este contexto las asambleas de parados han resurgido como iniciativa de movilización que ya actuaron en otros momentos críticos.

Tres hombres de mediana edad nos reciben por la mañana en un centro cívico en pleno barrio de Sant Pere para explicarnos cómo funciona la asamblea de Barcelona. Uno de ellos, impulsor de esta iniciativa dos años atrás, ya está jubilado, pero recalca la importancia de la solidaridad entre colectivos y de las compañeras y compañeros con empleo que apoyan sus reivindicaciones y participan en sus acciones porque saben que el paro no es solo un problema de las personas desempleadas. Fuera, en la calle, sigue el ajetreo comercial, que en ocasiones eclipsa la situación económica de cada vez más gente sin nada que hacer por las mañanas.

Nos explican que la asamblea de Barcelona se forma a principios de 2009 a partir de la Campaña contra la crisis, y con el referente de las asambleas de parados de Euskadi, con larga tradición reivindicativa. Su objetivo es claro: acabar con el paro, como efecto más directo y más socialmente dañino de la crisis y, por extensión, del actual sistema económico. Del capitalismo salvaje y del darwinismo social, como dice otro de esos tres hombres sin trabajo.  Sus  interlocutores son los gobiernos (municipal y autonómico, fundamentalmente), por ser los agentes que permiten que las empresas lleven a cabo los despidos. No ven por lo tanto el  desempleo como un fenómeno inevitable en el actual contexto de recesión sino, al contrario, como algo susceptible de cambiar mediante la lucha política.

Las reivindicaciones de este movimiento son de dos tipos: en primer lugar reclaman un puesto de trabajo digno, para lo que proponen la reducción de jornada por ley y la prohibición de las horas extras y los destajos, que permitirían repartir mejor el empleo. En este sentido, también rechazan los ERE y una mayor intervención pública en las empresas con problemas económicos graves. En segundo lugar, a falta de puestos de trabajo, reclaman de la administración pública unas prestaciones sociales dignas hasta conseguir la recolocación. Servicios básicos y transporte público gratuitos, moratoria para las hipotecas y un renta básica similar a la Renta de Garantía de Ingresos que existe en Euskadi. Estas reivindicaciones han sido caricaturizadas por parte de algunos medios de comunicación.

Origen y acciones de la asamblea
A finales de 2008 en la asamblea de la plataforma contra la crisis que tenía se propuso crear una organización que aglutinara las reivindicaciones de las trabajadoras y los trabajadores sin empleo, dada la situación de paro creciente y las características específicas de este colectivo dentro de las luchas obreras. De ahí, se acordó constituir la primera asamblea contra el paro el día 1 de abril de 2009, que se celebró con aproximadamente sesenta participantes, de los cuales casi la mitad eran personas sin empleo y el resto se adherían solidariamente.

En esta primera asamblea se aprobó la plataforma reivindicativa que pedía empleo o una prestación social digna. Estas medidas, con una cierta repercusión mediática inicial “que las criminalizaba”, se presentaron tanto al ayuntamiento de Barcelona, como a la Generalitat como al Gobierno central. Los dos últimos no respondieron y el ayuntamiento, que sí lo hizo, les derivó a Barcelona Activa para “darles cursos y formación”. Tras rechazar esta respuesta la asamblea siguió con las movilizaciones durante todo 2009, en coherencia con el espíritu de acción directa que aún hoy la mueve.

Así, por ejemplo, se ocuparon la plaza de Sant Miquel y la Bolsa de Barcelona, y el 11 de setiembre consiguieron penetrar en la entrega de flores al monumento a Rafael Casanova, dentro de los actos festivos de la Diada. El 7 de noviembre se hizo una marcha de Barcelona a Cornellà que los miembros de la asamblea entrevistados valoran como un momento culminante dentro de aquel ciclo de movilizaciones. A partir de entonces se reconoce que hubo un parón en las acciones reivindicativas aunque en ningún momento se detuvo la actividad de la asamblea. Recientemente han vuelto a desarrollar acciones y a convocar nuevas concentraciones. El pasado 4 de febrero, así, interrumpieron el pleno del ayuntamiento de Barcelona.

Aparte de dichas acciones, se ha impulsado la asamblea de parados de L’Hospitalet de Llobregat y, a modo de difusión, se acude regularmente a repartir folletos a las OTG (Oficinas de Empleo catalanas)

Relación con los sindicatos
Tras casi dos años de existencia, con altibajos en su actividad, esta asamblea se presenta como organización transversal, sin vínculos formales con ningún sindicato aunque se reclame cercana a lo que podría llamarse izquierda sindical. En pocas palabras mantienen relaciones con distintas organizaciones sindicales de base y una postura muy crítica con CCOO y UGT.  Su voluntad de permanecer abierta a cualquier tipo de militancia sindical, desde una postura de izquierda crítica, se percibe como uno de los puntos fuertes de la asamblea, y ha de permitir teóricamente que personas desempleadas de perfiles ideológicos variados vean en esta organización una oportunidad de hacer valer sus reivindicaciones, alejadas de siglas y de las discrepancias asociadas a ellas. No obstante el número de personas que asisten a la asamblea contra el paro, pese a no ser del todo marginal y estar bien cohesionado, no ha aumentado y sigue estando lejos de lo que sería deseable. Quizá, paradójicamente, por el poco apoyo que reciben aún hoy de las organizaciones sindicales y de otros grupos de izquierda que, a pesar de dar su apoyo teórico o verbal, en algunas ocasiones no ven este conflicto como verdaderamente prioritario de cara a la acción.

Ya fuera del centro cívico, tomando un café a mediodía y observando a través de la puerta del bar el ir y venir de la calle, los tres hombres, con cierta experiencia militante, reconocen que demasiadas veces ante los problemas económicos la gente, con empleo o sin empleo, acaba recurriendo a la salida individualista. Admiten que el problema también es de concienciación política.

Despieces

Puntos fuertes
Cohesión interna: a pesar de que ha habido gente que ha encontrado empleo, hay una compromiso considerable entre los miembros de la asamblea
Plataforma reivindicativa sólida: “o trabajo o prestación” podría ser un lema que aglutina una amplia batería de reivindicaciones, claras y a menudo muy concisas
Asamblea abierta: gente de un abanico ideológico muy amplio, incluyendo a personas solidarias que a pesar de tener empleo asisten regularmente

Puntos débiles
Menos gente de la deseable: teniendo en cuenta las tasas de población activa y el volumen de desempleados afiliados a sindicatos de base.
Poco apoyo de los sindicatos: en este sentido la izquierda sindical no se ha volcado tanto como la asamblea contra el paro desearía
Poca infraestructura: como consecuencia echan en falta mayores recursos, específicamente un local en el que reunirse.

Algunas reivindicaciones

O trabajo…
Prohibición de los despidos y rechazo de los Expedientes de Regulación de Empleo. La autogestión de la empresa por parte de los trabajadores tiene que poder ser posible como alternativa a los recortes en la plantilla.

Reducción drástica de la jornada laboral sin recortes salariales y prohibición de las horas extras y de los destajos. El objetivo ha de ser repartir el trabajo.

O prestación
Servicios básicos cubiertos por parte de la administración en las unidades familiares en las que todos los miembros están en paro. El transporte público también ha de ser gratuito para facilitar la búsqueda de trabajo.

Bolsa de trabajo rotativa cogestionada entre la administración, las asambleas de parados y las asociaciones de vecinos para la obra pública municipal proyectada con dinero público (plan E o similares)

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