Editorial Virus. Veinte años contagiando antagonismo

(versión de un artículo publicado en Diagonal el 8 de diciembre de 2011)

La pionera editorial Virus cumple su vigésimo aniversario rodeada de proyectos afines

Nada más entrar, el almacén. Subvirtiendo la distribución de una editorial comercial cualquiera, nada más entrar al local de Virus, en pleno barrio chino de Barcelona, uno se encuentra con las cajas, con centenares de ejemplares de libros en su interior. Más allá, las mesas, donde nos recibe una de las personas de este colectivo de seis para contarnos cómo se organizan, con qué criterios publican los títulos que publican, cómo lo han hecho para resistir veinte años de entorno ideológico hostil como editorial y distribuidora independiente, alternativa, antagonista.

Cuando Virus echó a andar en 1991 sencillamente se encontraron un campo yermo. Era gente vinculada a los centros sociales, a los ateneos populares, al movimiento libertario, que ya tenía experiencia en el ámbito de la edición y la distribución. Desde El Lokal montaban mesas en conciertos y eventos de todo tipo, y repartían fanzines, casetes, chapas, pegatinas, por toda la península. Publicaban contenidos desde revistas como La lletra A o la antimilitarista La puça i el general. Pero, de libro, poco. Cayeron en la cuenta de que había mucha cultura de artículo, gracias sobre todo a la cantidad y calidad de revistas, fanzines y panfletos en circulación, pero muy poca de libro, con lo que ello comportaba las más de las veces de poca profundización en el discurso. Hacía falta pues una iniciativa que facilitara el acceso a textos complicados de leer en nuestro país; había que potenciar en definitiva la lectura de un cierto tipo de libros que en aquel entonces, sencillamente, ni se editaban ni se distribuían.

Y empezaron a editar y a distribuir. Y poco a poco fueron contagiando a su entorno, con ensayos sobre ecologismo, feminismo, críticas a la escuela y a la cárcel, biografías de mujeres y hombres anarquistas olvidados por cualquier tipo de historiografía. Y la colección Memoria, que recupera las luchas de la Segunda República, la Guerra Civil y la posguerra, con la intención de combatir precisamente toda mitología, tanto de la izquierda como del mismo anarquismo, con libros que han sido muy críticos también con la historia oficial de la CNT. La biografía del guerrillero Sabaté, escrita por el historiador y militante Antonio Téllez fallecido en 2005, fue el primero de sus libros, que ahora recuperan y traducen al catalán para celebrar sus dos décadas de acción.  

La asamblea, el consejo editorial
Como colectivo que es, las personas que han ido tejiendo Virus durante todos estos años no han sido siempre las mismas. Del grupo inicial solo queda una y sin embargo la esencia autogestionaria no ha cambiado. Pese a que no son formalmente una cooperativa, trabajan y deciden como tal, de forma totalmente horizontal; con división del trabajo para las tareas más técnicos y reuniones en asamblea cada 15 días para las decisiones importantes y el seguimiento. En otras palabras, son seis personas que se distribuyen las labores comerciales, de edición, maquetación, administración y de almacén, pero que se reúnen para discutir sobre lo que han leído, para proponer lecturas y para decidir, al fin, qué vale la pena sacar.

Como todas las personas que han formado parte de Virus participan también de movimientos  sociales diversos, la asamblea se nutre de ideas y propuestas de textos trabajados en distintos foros, con temáticas distintas que responden a inquietudes diferentes.

El debate entre coherencia y comercialidad
Y ahí es donde hay que valorar que la editorial lleve veinte años manteniéndose con textos de comercialidad dudosa, porque al fin y al cabo son los que tiene interés sacar. Obviamente Virus no es una empresa capitalista por lo que el beneficio no tiene ningún sentido, aunque por la misma viabilidad de cada libro y del mismo proyecto, cada título se saca con la intención de venderlo. Además frente a títulos quizá más comerciales, como El lado oscuro de Google, procuran editar obras mucho más pequeñas que se saben no ya difíciles de sostener sino claramente deficitarias desde el primer momento.

Con esta misma voluntad, y bebiendo de la filosofía anti-copyright presente en los noventa, hace siete años que Virus ha tomado conciencia del discurso de la cultura libre y publica todos los títulos con licencias abiertas, excepto en los casos de traducciones que las restringen. Pese a las dificultades a las que se enfrenta el mundo del libro, no perciben que el hecho de colgar contenido en la web haya afectado negativamente a las ventas. De hecho, tienen libros con copyright que venden menos que otros abiertos. Al final, reconocen, que un título tenga más salida “depende del interés que suscite y de la comunidad de lectores que éste pueda generar”.

Cuestiones económicas aparte, tienen claras un par de cosas más en lo que respecta a los criterios de selección de títulos: dentro de un marco temático amplio, que quizá podríamos llamar libertario o de izquierda antiautoritaria, cabe cualquier texto riguroso y de calidad, aunque provoque discrepancias en el seno de la misma asamblea. De eso se trata. Ello conlleva que el colectivo sea cercano a mucha gente, dentro de los movimientos sociales, y que a la vez no sea la editorial de nadie. En pocas palabras, no querían ser “una editorial anarquista si eso significaba no poder publicar cosas no anarquistas”.

Por otro lado, a pesar de que intente publicar cosas que no lluevan sobre mojado y que sean novedosas para el debate político, Virus procura huir de las modas editoriales de cada momento, quizá para poner un poco de perspectiva a posibles flores de un día. De ahí que no hayamos aún visto en su catálogo la última novedad candente sobre el 15M.

Veinte años después
Hoy Virus es una más en una gran red de editoriales en la península con intereses y objetivos similares. Traficantes de sueños, Cambalache, Pepitas de calabaza… Desde un punto de vista mercantil se les llamaría competencia, pero aquí las cosas son muy distintas. La aparición de nuevos proyectos editoriales de este tipo ha sido siempre impulsada y celebrada, porque ayudan a hacer crecer un sector, unas comunidades de lectores y un tipo de discurso que finalmente redunda en todos. Que Virus distribuya para sesenta editoriales de todo el Estado español es prueba de ello. En realidad, poniéndonos estupendos, el objetivo es siempre el mismo: romper la hegemonía y abrir vetas para la disidencia política, que en estos últimos veinte años ha estado, y está, en graves aprietos. Hoy, al menos, el campo editorial que en 1991 estaba yermo va dando con esfuerzo su fruto.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: