Cómo coger a un Grillo

(publicado originalmente en el blog de Dame la voz)

En el blog de Dame la voz, Carlos Fenollosa se quejaba de la poca información y los pobres análisis que se han hecho en nuestro país de la campaña italiana. Le doy toda la razón y fue esa precisamente la sensación con la que me quedé el martes al ver lo que se decía del Movimiento 5 Estrellas y de la figura de Beppe Grillo. Aunque entiendo que el periodismo es simplificador por necesidad y que lo que aparentemente es poca profesionalidad del periodista muchas veces  responde a una estructural falta de recursos del medio para el que trabaja, la insistencia en acusar a Grillo de antipolítico, de populista y de irresponsable me mosquean sobremanera. Y no porque sea yo un grillini enfervorecido, o porque crea que el M5E es el 15M italiano, sino precisamente porque es un fenómeno complejo al que por el contrario la información mediática se ha acercado únicamente con atajos mentales y estereotipos, como sugería Carlos en su columna.  Si hay algo que quizá me mosquea más, sin embargo, es que actores políticos como Grillo –no es el único- digan que no son de izquierdas ni de derechas. Y me mosquea porque el discurso de la superación de la lucha de clases lleva siendo cuarenta años muy bien utilizado por el liberalismo económico triunfante y porque en realidad suele esconder un conservadurismo que recuerda a cuando Franco le recomendaba a aquel ministro suyo que hiciera como él y no se metiera en política. Por otro lado también es cierto que en ocasiones el marxismo rechaza definirse de izquierdas y que desde posturas críticas la dualidad izquierda-derecha se entiende como un artefacto político de las democracias burguesas. Como dice –o decía- el tópico anticapitalista, a la pregunta ¿de izquierdas o de derechas? la respuesta es ¡revolución! Así pues, me asaltaban las dudas. ¿Qué hay detrás de Beppe Grillo?, ¿un revolucionario o un trepa?, ¿cómo podemos leerlo desde estos lares, prescindiendo de los tópicos baratos de agencia de noticias?

grillo

Estuve trabajando en Roma unos meses de 2007 y recuerdo que nada más llegar, el 8 de setiembre para ser exactos, un tal Beppe Grillo convocaba en Bolonia un evento multitudinario al que llamó Vaffanculo Day. Los periódicos no hablaban de otra cosa. Días después de que estallara la crisis de las subprime pero meses antes de que las consecuencias se notaran en serio en el Mediterráneo, una especie de Pepe Rubianes comespaguetis llenaba las plazas haciendo de brutal caja de resonancia de un discurso bastante extendido en Italia. Por aquel entonces en las librerías romanas triunfaba un ensayo de los periodistas Sergio Rizzo y Gian Antonio Stella llamado La Casta en el que arremetían contra una clase política decadente e intocable. Grillo por tanto no se inventaba nada; era sencillamente un cómico de éxito (gracioso desde mi punto de vista: la comparación con Rubianes no es gratuita) que condensaba a gritos en las plazas lo que se comentaba en muchos otros mentideros. Incluso en los mismos periódicos que rutinariamente le acusaban de “antipolítico”, un adjetivo que al parecer le repatea más que ningún otro. Más allá del discurso contra las élites políticas romanas herederas de la tangentopoli, Grillo empezó a hablar de otras formas de hacer política, de limitaciones de mandato, de primarias abiertas, de democracia directa, sin meterse en un primer momento a hablar del contenido, de políticas económicas, de sustancia ideológica. Sin embargo, que se movía en la esfera cultural de la izquierda lo sugiere el hecho de que en 2009 intenta presentarse a las primarias del recién creado Partido Democrático, el bicho heredero de El Olivo que reúne a las tres grandes formaciones de centro-izquierda. Le prohíben afiliarse por haber estado poniéndoles a caldo públicamente también a ellos y Grillo tiene que renunciar a convertirse en su líder. Quizá fue una boutade, quizá sencillamente usaba las primarias para criticar nuevamente el funcionamiento de los partidos, pero lo cierto es que se presenta criticando el “vacío de la izquierda” desde la muerte de Enrico Berlinguer. Más tarde monta el Movimiento 5 Estrellas y aparece entonces de su mano la figura de Gianroberto Casaleggio, el experto en marketing, el estratega detrás del cómico que aporta la retórica new age al movimiento y que carga las tintas en las posibilidades de internet de cara a una futura organización política horizontal. Paralelamente la red en la calle sigue extendiéndose hasta que en las elecciones municipales de 2012, con la Primavera Árabe, el 15M y el Occupy Wall Street de por medio, el M5E lo peta. Consiguen la alcaldía de Parma, que no es moco de pavo, y se posicionan ya como una fuerza política temible por el resto de partidos.

A estas alturas ya hemos escuchado a Grillo hablar de políticas y el M5E está configurando ya el programa con el que se presentará a las legislativas. El cómico clama contra el trabajo precario, por la reducción de las horquillas salariales e incluso por la nacionalización de los bancos en determinadas condiciones. Se presenta también como adalid del decrecimiento y del uso racional de los recursos y la energía. En general, como vemos, un perfil bastante izquierdista, que queda ensombrecido por sus posturas controvertidas sobre los rom -gitanos de origen rumano que viven en campamentos junto a muchas poblaciones italianas- y por algún otro elemento que ha despertado muchas suspicacias en cierta izquierda biempensante: por ejemplo sus críticas a las organizaciones sindicales (que no al sindicalismo) o sus propuestas de suprimir municipios y ahorrar dinero en las administraciones públicas. Hay que decir que en el programa del M5E no se habla en ningún momento de inmigración ni de sindicatos, que entendemos que han quedado por lo tanto como opiniones personales e intransferibles del cómico y no como banderas para la acción política del Movimiento. La sensación, dicho lo cual, es que cuando Grillo apela al votante de derechas lo hace engañándole un pelín o recordando sin decirlo el tópico anticapitalista del que hablábamos al principio.

Curiosamente, Grillo no ha sido candidato en estas elecciones. En aras de acabar con la corrupción en 2005 inició una campaña para que ningún condenado por la justicia pudiera ser miembro del Parlamento. Se da el caso que en 1985 fue condenado por homicidio involuntario por un accidente de coche en el que murieron tres amigos suyos. Tras recibir varias críticas por la incoherencia que suponía que él mismo acabase siendo miembro de la Cámara o del Senado, decidió que no sería candidato. En cualquier caso, y a pesar de su liderazgo carismático y su influencia indiscutible en el desarrollo de la organización, que los grillini electos sean “personas de la calle” alejan la peste a populismo del M5S, si por populismo entendemos dar el poder a un líder gracias a su pico de oro y a menear las entrañas del personal. El tipo, más que el comandante en jefe de unas masas obedientes, es el omnipresente bufón que caldea el cotarro para que los italianos vayan a pedir explicaciones a quién crean conveniente. Un bufón que además, recordémoslo, ha huido de la televisión como alma que lleva el diablo.

Vale, que sí, que Beppe Grillo sigue siendo un líder millonario que moviliza a las masas a golpe de chiste, a gritos desde un escenario; y que tiene a Casaleggio a su lado como experto en redes sociales y en marketing en la sombra; y que clama contra el establishment afirmando no ser “ni de izquierdas ni de derechas”, sin citar a Marx, ni a Gramsci, ni a Bakunin. El siglo XX, con su con su Doctor No, con su Charles Manson y con su acuarelista de Braunau, queda demasiado cerca para que no se nos erice el espinazo si nos quedamos sólo con la primera impresión. A un servidor cualquier líder le da repelús por definición, aunque aquí incluyo incluso a Pere Navarro o sea que imagínense mi poca tolerancia. Quizá sea incoherente que un movimiento que se vende como horizontal y radicalmente democrático cuente con una figura visible de su calibre, pero la trayectoria de Beppe Grillo y de su Movimiento 5 Estrellas, los datos que conocemos hasta la fecha y que mal que bien hemos intentado recordar aquí, sugieren que las valoraciones del fenómeno leídas en la prensa española las últimas semanas han sido como poco apresuradas. Y por supuesto, cualquier corrección con fundamento a este texto será bienvenida.

Aquí, el programa de M5E traducido.

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2 Responses to Cómo coger a un Grillo

  1. Pau says:

    Enorme Adrià, pensava el mateix que tú i ademés ara tinc més arguments

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