Modernismes a l’ombra

(versió d’un article publicat al suplement Què Fem? de La Vanguardia. 20 de gener.
Foto de Mateo Malisani)

Umbracle de la Ciutadella, de Josep Fontseré i Mestre Una ruta alternativa a l’arquitectura barcelonina de finals del XIX i principis del XX

El barceloní surt al carrer, va a l’Eixample a fer un encàrrec o ha quedat prop de La Rambla, i se n’oblida, com és ben normal, d’aturar-se a mirar, amb la convicció de que badar és un privilegi reservat als milions de turistes que paguen per fer-ho. Només potser un matí de dissabte avorrit o si alguna institució munta una exposició recomanada arreu, ens parem a pensar en les raons de l’èxit mundial del modernisme barceloní i intentem gaudir d’allò que tenim a tocar, dues cantonades enllà. Si hem perdut la pràctica, a més, el més probable és que qualsevol visitant japonès tingui més idea sobre l’obra de Gaudí, de Domènech i Muntaner o de Puig i Cadafalch, que nosaltres mateixos, que portem dècades guanyant-nos aquí les garrofes i malvivint sense saber massa res, més enllà de que dalt de tot de Gràcia hi ha un parc que es diu Güell i que prop del Michael Collins, el pub irlandès, hi ha un monument en construcció consagrat a la Sagrada Família. Com que això no pot ser de cap de les maneres i cal dominar la ciutat abans que ella ens domini a nosaltres, proposem avui una passejada pel modernisme barceloní de segona lectura, per la ruta a l’ombra dels monuments estel•lars.

Els origens d’una ciutat

Escoltem Mireia Freixa, catedràtica d’Història de l’Art de la UB, que ens explica perquè Barcelona és plena d’edificis d’aquests que avui anomenem modernistes, construïts a finals del XIX i començaments del XX. En plena eufòria industrial i colonial, abans de la pèrdua de Cuba, la burgesia local va començar a invertir a marxes forçades en l’expansió urbana de la ciutat per adaptar-la als nous gustos i, sobre tot, a la nova capacitat de despesa. L’Eixample, una operació política, urbanística, i especulativa amb la que es pretenia convertir la nostra ciutat de províncies en la París del sud, va fer que els nous rics de la Barcelona industrial comencessin a invertir en immobles. Un canvi d’ordenança municipal l’any 1891 beneeix aquest desenvolupament, permet el creixement i liberalitza les normes urbanístiques. Apareix així tota una nova economia al voltant de la construcció que es tradueix en noves pràctiques a l’arquitectura i a les arts decoratives, amb noms com Rigal i Granells als vitralls, Escofet als paviments o Pujol i Bausis a la ceràmica. Al cap i a la fi, en un plegat d’estils que configuren  la ciutat de l’època. Sense l’Eixample, doncs, no es pot entendre això que avui anomenem -simplificant una mica- modernisme barceloní. Leer más de esta entrada

Ratas de casino. Un día en la casa del jugador

(publicado originalmente en el número 88 de Playboy. Diciembre de 2011)
(Fotos: Greg Grossmeier; Cabezadeturco)

La conclusión, quizá la menos obvia, es que son lugares acogedores para la mayoría de los que pasan allí días enteros. Tienen que serlo. Nadie gastaría media vida en un casino si además de saciar sus ansias de apuesta no se sintiera también en cierto modo a cubierto del terrible mundo exterior. Al fin y al cabo para eso sirve cualquier juego, para olvidar todo lo demás, el paro aberrante, que la deuda pública está a punto de llegar al colapso, que los bancos ya no conceden créditos y que el juego de azar más perverso de todos, el de la especulación bursátil, se nos ha ido definitivamente de las manos. Probablemente sin pensarlo, el legislador actuó para preservar esa exótica paz y decidió, mediante Real Decreto de 1977, que no se otorgarían licencias en municipios de más de trescientos mil habitantes. Tiempo después las concesionarias de algunos casinos, como el de Barcelona -entonces en Sant Pere de Ribas- o el de Zaragoza -entonces en Alfajarín-, no creyeron que dicha limitación fuera necesaria para garantizar el buen estado de ánimo de sus clientes y pidieron a los gobiernos autonómicos, que a la postre son los que detentan las competencias en esta materia, que les hicieran un huequecillo más grande algo más cerca de la civilización. Y lo lograron por razones que desconocemos, y de las afueras se acercaron al casco urbano y hoy tenemos casinos en pleno centro de ciudades tan necesitadas de azar como Barcelona o Bilbao.

Probablemente es esta la razón por la que la fauna que puebla las salas rompe hoy con el tópico de los viejos millonarios repulsivos acompañados por rubias recauchutadas que les dan suerte. Como en muchos estereotipos algo de verdad hay, porque siempre habrá ricos muy ricos que vayan a jugarse los cuartos al blackjack, pero la proximidad de las ruletas al pollo de a pie, a la parada de metro y al bar de tapas de la esquina, dibuja un nuevo paisaje. Y uno se da cuenta entonces de que está haciendo cola para entrar, como en una discoteca de barrio, y al pedirnos la empleada el DNI pensamos más en nuestras escapadas nocturnas con diecimuchos recién cumplidos que en aquel mundo de lujo y boato que nos vendió Hollywood. Este formalismo desvela las grietas en un mundo de libertad y ocio absoluto que el Estado ayuda a tapar: las personas con serios problemas de juego, los adictos, no entran. La legislación les llama autoprohibidos, puesto que son ellos o sus familiares los que piden entrar en el registro que les mantendrá fuera de la sala. En 2010 la lista en Catalunya ascendía a once mil personas; seis veces más que quince años atrás, lo cual no significa que haya ido en aumento la ludopatía sino afortunadamente su reconocimiento.

Es lunes. Pasamos las compuertas de control justo tras un treintañero chino que parece tener prisa por entrar. Y entra solo, decidido, no espera ningún tipo de sorpresa, de la misma forma que uno no las quiere cuando entra de noche al portal de su casa o a la oficina de buena mañana. Si no fuera tan acelerado se le olería el tedio entre el fajo de billetes de su cartera, que entran y salen monótonamente cuatro tardes a la semana. Lo perdemos de vista cuando desaparece escaleras abajo, directo a la sala grande. En la planta superior solo hay tragaperras, centenares de ellas, alineadas como lavadoras en un hipermercado, que compiten por distinguirse las unas de las otras ante el cliente con dibujitos y ruidos diversos. La clientela, sin embargo, no parece muy preocupada por si el jackpot lo dan cinco piratas en línea, cinco limones o la familia completa de El Rey León. Mujeres y hombres ojerosos que en su mayoría ya han pasado los sesenta se repanchingan como pueden en los taburetes, en disposición de enfrentarse durante jornadas completas al azar de las máquinas. De lejos, se les ve como a los grises oficinistas neoyorquinos perdidos en el mar de mesas de la compañía de seguros de El apartamento. También para perderse entre las tragaperras hace falta identificación al entrar, por cierto, lo cual fue caballo de batalla de los casinos que al discutir la norma con la Administración no entendían la diferencia entre este espacio y una sala de recreativos cualquiera o, demonios, un bar. Por si acaso, debió pensar el legislador, por si acaso. Leer más de esta entrada

Editorial Virus. Veinte años contagiando antagonismo

(versión de un artículo publicado en Diagonal el 8 de diciembre de 2011)

La pionera editorial Virus cumple su vigésimo aniversario rodeada de proyectos afines

Nada más entrar, el almacén. Subvirtiendo la distribución de una editorial comercial cualquiera, nada más entrar al local de Virus, en pleno barrio chino de Barcelona, uno se encuentra con las cajas, con centenares de ejemplares de libros en su interior. Más allá, las mesas, donde nos recibe una de las personas de este colectivo de seis para contarnos cómo se organizan, con qué criterios publican los títulos que publican, cómo lo han hecho para resistir veinte años de entorno ideológico hostil como editorial y distribuidora independiente, alternativa, antagonista.

Cuando Virus echó a andar en 1991 sencillamente se encontraron un campo yermo. Era gente vinculada a los centros sociales, a los ateneos populares, al movimiento libertario, que ya tenía experiencia en el ámbito de la edición y la distribución. Desde El Lokal montaban mesas en conciertos y eventos de todo tipo, y repartían fanzines, casetes, chapas, pegatinas, por toda la península. Publicaban contenidos desde revistas como La lletra A o la antimilitarista La puça i el general. Pero, de libro, poco. Cayeron en la cuenta de que había mucha cultura de artículo, gracias sobre todo a la cantidad y calidad de revistas, fanzines y panfletos en circulación, pero muy poca de libro, con lo que ello comportaba las más de las veces de poca profundización en el discurso. Hacía falta pues una iniciativa que facilitara el acceso a textos complicados de leer en nuestro país; había que potenciar en definitiva la lectura de un cierto tipo de libros que en aquel entonces, sencillamente, ni se editaban ni se distribuían.

Y empezaron a editar y a distribuir. Y poco a poco fueron contagiando a su entorno, con ensayos sobre ecologismo, feminismo, críticas a la escuela y a la cárcel, biografías de mujeres y hombres anarquistas olvidados por cualquier tipo de historiografía. Y la colección Memoria, que recupera las luchas de la Segunda República, la Guerra Civil y la posguerra, con la intención de combatir precisamente toda mitología, tanto de la izquierda como del mismo anarquismo, con libros que han sido muy críticos también con la historia oficial de la CNT. La biografía del guerrillero Sabaté, escrita por el historiador y militante Antonio Téllez fallecido en 2005, fue el primero de sus libros, que ahora recuperan y traducen al catalán para celebrar sus dos décadas de acción.   Leer más de esta entrada

En la OTAN, de entrada y hasta el fondo

(versión de un artículo publicado en Diagonal el 27 de octubre de 2011)
(foto de Emilio del Prado)

base militar de rotaEl Gobierno en funciones cede Rota a la Armada de Estados Unidos

A mes y medio de acabar mandato y un día después de disolver las Cortes, José Luis Rodríguez  Zapatero, el presidente del Gobierno que mayores desencuentros diplomáticos ha tenido con la Casa Blanca, aparecía ante las cámaras junto al secretario general de la OTAN y el secretario de Defensa estadounidense para anunciar el despliegue en territorio español del escudo antimisiles heredero del que ideó Bush. O lo que es lo mismo, anunciaba la colaboración directa con el programa militar con el que Estados Unidos enfoca el siglo XXI.

Este despliegue  se concreta, como afirmó en la rueda de prensa el ya presidente en funciones, en “un total de 4 buques estadounidenses dotados con el sistema Aegis que tendrán su base en Rota”. Dicho puerto gaditano pasa así a ser enclave esencial de la estrategia militar atlántica para las próximas décadas. Cuatro barcos americanos perfectamente operativos atracarán en aguas españolas y pondrán directamente a Rota en el mapa de futuros conflictos.
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Interior més enllà de la llei. Es presenta la querella col·lectiva contra l’actuació policial del 27M

(publicat originalment al blog de l’Assemblea de Sant Andreu del Palomar)


“Tensarem la llei al màxim”, va dir Felip Puig al maig. “Arribarem on permet la llei i una mica més enllà”. Més tard va rectificar i va assegurar que es limitarien a ser ben estrictes amb la norma, però les línies polítiques de la Conselleria d’Interior ja estaven marcades. Contra aquesta concepció de la policia fora de qualsevol mena de límits s’ha presentat aquest matí una querella criminal pels fets del 27 de maig. 56 persones agredides en l’intent de desallotjament de Plaça Catalunya, amb la col•laboració i el suport de la Coordinadora per a la Prevenció de la Tortura, la FAVB i la Comissió Penal de l’Acampada de Barcelona, es querellen contra el Conseller Puig, els comandaments polítics i policials i els policies agressors.  Leer más de esta entrada

Vells Llops de Mar

Can Maño, Barceloneta(publicat originalment al suplement Què Fem? de La Vanguardia. 29 de juliol)
(foto d‘Ibán. Can Maño)

Dels pescadors i els obrers del port als estudiants i turistes, així sobreviuen alguns dels restaurants i establiments històrics de la Barceloneta

 A Barcelona, caòtica i atrafegada com totes les ciutats que volen ser-ho, hom tanca els ulls i en tornar-los a obrir al local on hi havia una floristeria ara hi ha una botiga de roba que demà tornarà a ser floristeria. La Barceloneta, caramel turístic, ja fa temps que no és un barri industrial i portuari, en part perquè la indústria i el port vell ja no són el que eren, i en part perquè l’esbarjo i la gastronomia planen arreu, darrera del visitant de vacances i del barceloní de festa i de cap de setmana. Aquí, potser més que a altres barris de la ciutat, el paisatge comercial canvia contínuament i apareixen com bolets gelateries, botigues de queviures amb begudes fredes i bars de tapes pels dies de platja, que en certa mesura substitueixen els xiringuitos arran de mar desapareguts als anys noranta.

Però no tots els establiments són flamants; alguns, poquets, fa més de mig segle que van tirant, amb terceres i quartes generacions de la mateixa família que els regenten amb sort desigual. En alguns casos han hagut de canviar el local de dalt a baix per seguir amb el mateix negoci, d’altres mantenen només el cognom i el record del que va ser la botiga, altres són fidels gairebé rajola a rajola a la idea de l’avantpassat que el va obrir. Tots ells van aguantar la crisi del petit comerç del barri als anys setanta i vuitanta. En gairebé tots els casos els amos són conscients del privilegi que avui dia suposa tenir un establiment com el seu a la Barceloneta, on un local ben col·locat és un tresor valuosíssim per ells, és clar, però també pels clients i els visitants tafaners que aprecien la varietat del petit comerç.

Sense entrar a jutjar la qualitat o els preus que ofereixen aquests vells establiments –perquè no podem generalitzar i perquè cada un tindrà els seus punts forts i els seus punts febles- tots donen al visitant la sensació d’estar trepitjant un barri en el sentit fort i antic del terme. Tothom es coneix, qui més qui menys tothom participa a les festes populars, a la Festa Major i als Cors, i per la peculiar importància de la vida al carrer a la Barceloneta, si furguem una mica tothom ens podrà parlar de la tafaneria de set voreres enllà. Visitar aquestes botigues és bona cosa per saber com és aquest veïnat de cara al mar i imprescindible per saber com era. Són per tant recomanables si volem gaudir del barri fent-nos passar per gent del barri, per poder tornar a la ciutat llunyana vantant-nos d’un fals passat pescador.

Entre aquests establiments, els que destaquen pel seu nom Estació de França enllà acostumen a ser restaurants familiars, sia casolans sia de senyors, que com sembla evident ofereixen el que millor pot donar un barri com aquest: peix fresc i fruits del mar. Sense dubte, l’eix vertebrador de la restauració encarada al visitant i al turisme és el passeig Joan de Borbó, on s’apleguen terrassa rere terrassa desenes de llocs on demanar una paella o una safata de peixet fregit. Dos dels antics són el Perú i la Puda Can Manel.

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Tan fàcil com aturar un desnonament

(publicat originalment al blog de l’Assemblea de Sant Andreu del Palomar)
(foto: Xose Quiroga)

El mètode és senzill. Un grup de gent suficient per barrar el pas a tres o quatre funcionàries es planten davant la porta de la casa que es vol desnonar i s’impedeix que l’autoritat entregui els papers a la propietària de la mateixa. No cal violència ni centenars de persones; només obstaculitzar amb efectivitat el tràmit burocràtic kafkià rere el qual s’amaga la gran injustícia hipotecària. Quan el passat dimarts 7 de juny van voler deixar sense llar la Julieta, amb vint amigues i amics de Sant Andreu en va haver prou. Tal i com explica A destemps, a quarts d’onze del matí al carrer Ignasi Iglesias 42 van veure aparèixer un taxi del que van baixar quatre persones amb els papers de desnonament a la mà. Aquí és quan se li posa cara i ulls a la maquinària i la persona que fa diligències es defensa com pot dient que només fa de missatgera. I deixa anar els versos de El jardín prohibido: “lo siento mucho, la vida es así, no la he inventado yo”.

I com que hi ha un cert conflicte d’interessos, en tots els casos hi ha discussió; però ni que sigui perquè la funcionària o el funcionari en qüestió probablement vol marxar ràpid a casa, potser perquè en el fons entén el que passa, torna a agafar el taxi, sobre el que ha signat les actes, i se’n va per on ha vingut. El proper cop, quan el banc demani emprenyat que s’executi d’una vegada aquella hipoteca, potser vindran més, potser també vindrà la policia i donarà foscor i gravetat a una acció senzilla en el mètode, efectiva en els resultats i impossible de desmuntar, d’evident que és el què es reivindica.

Els desnonaments segueixen arreu i a Sant Andreu en tenim un altre la setmana vinent. Dimarts 14 a les vuit, al carrer Gran, 470, on el Matías i el seu fill ens esperen a totes i tots, per demostrar que la indignació no només no és buida sinó que pot donar resultats directes, palpables, en la nostra vida quotidiana.

Industria y lucha en cuatro siglas

(reportaje publicado originalmente en la sección Saberes del periódico Diagonal, en abril de 2011)

Empezó siendo empresa pública y operó en condiciones de semi-monopolio, acaba de cumplir su sexagésimo aniversario y cuenta hoy con una plantilla de más de trece mil personas. Obviamente no es cualquier cosa. Hablar de SEAT supone hablar, de una tacada, de buena parte de la historia industrial reciente del Estado español. Por eso y por la tradición reivindicativa de sus trabajadores, viendo lo que pasó y lo que pasa hoy en esta particular empresa podemos entender mejor la evolución de la lucha obrera y del sindicalismo en nuestro país.

SEAT cambió de manos en los ochenta, en plena crisis económica, en pleno reacomodo del capitalismo a la recién estrenada democracia liberal en España. Del acuerdo al que llegaron el régimen franquista y la italiana FIAT para fabricar utilitarios en pleno desarrollismo ya no queda nada y ahora es Volkswagen la que desde Alemania impone los cambios, los ritmos y las necesidades de producción. Existen actualmente dos plantas en Martorell, donde se concentra el grueso de la producción, y una en la Zona Franca, que en tiempos fue la única, a las que hay que añadir dos empresas más del Grupo SEAT. Hoy la plantilla, presionada quizá más por la amenaza de la crisis que por la crisis en sí, fabricará el Audi Q3 a cambio de una congelación salarial. Volkswagen puso esta condición a los trabajadores para traer el modelo a Barcelona. La decisión se votó en referéndum, pero con tan poca participación que algunos sectores, como la CGT, no lo consideraron válido. Las fuentes entrevistadas aseguran que en realidad la empresa ya sabía en 2007 que el Q3 se haría aquí.

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La otra población activa

(reportaje publicado originalmente en la sección En Movimiento del periódico Diagonal, en febrero de 2011)

Nova oficina de Treball de La Seu d’Urgell(foto: Generalitat de Catalunya)

La asamblea de paradas y parados de Barcelona, surgida de las campañas de 2009 contra la crisis, reclama a la administración o trabajo o prestaciones sociales dignas

Con la emergencia de la crisis algunas de los problemas inherentes al capitalismo se hacen más patentes y se agudizan los conflictos. Bajo el espejismo del pleno empleo, el desierto del paro, que a finales de 2010 afectaba según los datos de la EPA al 20,33% de la población activa, es la consecuencia más agresiva de una forma de producir en la que los trabajadores son considerados una mera cifra más en el cálculo de los costes de la empresa. En este contexto las asambleas de parados han resurgido como iniciativa de movilización que ya actuaron en otros momentos críticos.

Tres hombres de mediana edad nos reciben por la mañana en un centro cívico en pleno barrio de Sant Pere para explicarnos cómo funciona la asamblea de Barcelona. Uno de ellos, impulsor de esta iniciativa dos años atrás, ya está jubilado, pero recalca la importancia de la solidaridad entre colectivos y de las compañeras y compañeros con empleo que apoyan sus reivindicaciones y participan en sus acciones porque saben que el paro no es solo un problema de las personas desempleadas. Fuera, en la calle, sigue el ajetreo comercial, que en ocasiones eclipsa la situación económica de cada vez más gente sin nada que hacer por las mañanas.

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Seguimiento de la huelga sobre todo en el sector público

(crónica de la huelga del 27-E, publicada originalmente en la web del periódico Diagonal)

CGT informa que en TMB (Transportes Municipales de Barcelona) se ha llegado hasta el 40% de huelguistas.

Según informa CGT de Catalunya, como sindicato convocante, el paro ha tenido una incidencia importante en los autobuses y metro de Barcelona, con un seguimiento del 40% y el 20% respectivamente. También ha habido participación y movilizaciones en otros ámbitos de la administración pública, como los ayuntamientos de Barcelona y de otras localidades del área metropolitana, universidades como la Autónoma de Barcelona o la Politécnica de Catalunya y el servicio de Correos en varias localidades. En la industria, según CGT, ha habido seguimiento en empresas como Seat, Roca, Gearbox, Pirelli o Nestlé, aunque no se dispone de datos de participación. El paro apenas se ha percibido en el comercio.

Durante toda la mañana ha habido piquetes informativos en distintos pueblos y ciudades de Catalunya, especialmente del área metropolitana de Barcelona. En Lleida se ha celebrado una bicicletada popular que estaba previsto que finalizara con una barbacoa. En Torredembarra, han aparecido bloqueados los accesos al ayuntamiento y a distintos comercios, en apoyo a la huelga. En Terrassa se han okupado una oficina de La Caixa, ahora desalojada, y las sedes de CCOO y UGT. Según informa Europa Press, en Tarragona se ha okupado también una sede del PSC. No es el único lugar en que dicho partido ha sido objetivo de la reivindicación: en Barcelona un piquete ha entrado a la sede electoral del alcalde Jordi Hereu para colgar pancartas y dejar panfletos.

A mediodía piquetes de los barrios de Barcelona y de distintas poblaciones del área metropolitana se dirigían hacia el centro de la capital para participar en el piquete central convocado a las 12.30 en la Plaza Sant Jaume, donde se encuentran tanto el Palacio de la Generalitat como el Ayuntamiento. En la Meridiana, a la entrada de Barcelona, los Mossos han dispersado violentamente a un piquete que, también camino al centro, había cortado la vía. Otro de los piquetes que se dirigían a Sant Jaume era el de Parques y Jardines del ayuntamiento de Barcelona, que tras una protesta en la sede de su departamento, también ha cortado el tráfico en la calle Pau Claris

Una vez en la plaza Sant Jaume, el piquete unitario, con aproximadamente cuatro centenares de personas reunidas, se ha dirigido por la Via Laietana hacia el edificio de Correos. A medio camino, han parado ante la sede nacional de CCOO y UGT en protesta por la postura de estos dos sindicatos ante la crisis y por no adherirse a la huelga. El piquete se ha disuelto algo más tarde.

Los piquetes  siguen en el resto de Catalunya y, a última hora, nos han informado de la detención de dos huelguistas en Montcada i Reixach. Por la tarde podrá medirse el impacto de las protestas a través de las distintas manifestaciones convocadas en distintos puntos de los Países Catalanes. Así, en Barcelona está convocada a las 17.30 en el cruce del Paseo de Gràcia con la Avenida Diagonal. A la misma hora, en Girona, en el edificio de correos de Jaume I. En Lleida es a las 18 y en Tarragona a las 19. La CNT ha convocado otra en la plaza Universitat de Barcelona a las 19.

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