European Poker Tour: fuera de las mesas (y 2)

Día 5. A falta de dos mesas

Es de sentido común pero sorprende al primerizo: a medida que pasan los días y avanza el torneo principal cada vez hay menos mesas destinadas al mismo, por lo que de puertas adentro, en la enorme sala del casino destinada al EPT, el main event va perdiendo un protagonismo que ganan los torneos paralelos. Al fondo, sigue la acción en la mesa televisada y en dos mesas adjuntas – treinta jugadores restantes de un total de mil ochenta y dos inscritos-, pero el grueso de los asistentes y la mayor parte del alboroto procede del torneo High roller, con un coste de inscripción altísimo y algunas estrellas como Jason Mercier o Jonathan Duhamel entre los participantes. Luego, en la televisión, en los medios, quizá en la memoria de algún asistente, la atención sí que se la lleva el torneo principal aunque los gritos, las miradas de jugadores curiosos y los movimientos de fichas de las otras mesas eclipsen lo más noticiable de la jornada.

Supongo que dejándome llevar por la masa y la juerga me doy una vuelta entre las mesas de este High Roller, caladero natural de muchos de los grandes profesionales expulsados del torneo principal que se han quedado con ganas de marcha. Solo alguien con una banca saneadita puede permitirse un torneo como éste, y aun así, y aunque nos pese a los que defendemos que el dinero al fin y al cabo no es lo importante,  no es lo mismo irse de un High roller que de un torneíllo on-line para pelagatos de a euro la entrada. Algo tendría que ver el coste de la entrada en la reacción del perdedor en la mano que presenciamos: dos jugadores en situación de all-in y uno de ellos restado. Ambos muestran ases, por lo que a priori no hay peligro para ninguno. Solo hay una manera de que uno de los dos pierda y es que se complete color en la mesa, lo cual pasará únicamente una de cada cincuenta veces que se tiren las cartas comunitarias. Cuatro cartas del mismo palo de un total de cinco. Para jolgorio de los espectadores, que si no tienen preferencias acostumbran a querer sangre, aparecen cuatro tréboles en la mesa y el restado se va a la calle. Su reacción es tan chusca como la forma miserable en que lo han echado. Llena la sala con un improperio a la altura de su mala suerte, y lanza una botella de agua contra la mesa que rebota disparada contra la ceja del jugador de su derecha, que, pobre, ni pinchaba ni cortaba en la mano en cuestión. Mientras se cuentan las fichas para comprobar definitivamente quién tiene menos, el tipo maldice uno por uno a los seis mil millones de habitantes de la Tierra. Se levanta sin decir adiós y nos deja a todos escondiendo la risa tonta, no por su derrota sino por la mala leche.  A mí personalmente se me pasa por la cabeza  lo de Manolete, si no sabe para qué se mete… Precisamente a estos niveles, por la trayectoria y la supuesta experiencia de los jugadores, uno pediría una especial elegancia en la mesa. Aunque claro, todos llevamos a una bestia morbosa dentro, que disfruta con la sangre, el sudor y las lágrimas.

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European Poker Tour: fuera de las mesas (1)

Barcelona recibe esta segunda quincena de agosto al que hasta la fecha es el mayor acontecimiento de póquer celebrado en el país. El Estrellas Poker Tour, circuito de alcance fundamentalmente español, se suma al European Poker Tour, de relevancia internacional, y juntos, uno del 13 al 19 y el otro del 15 al próximo sábado, han montado en el Casino de Barcelona un campeonato doble de padre y muy señor mío. Servidor ha llegado hoy mismo con ganas de fisgar por entre las mesas, y mi primera impresión es que he llegado tarde, que entro con la fiesta a medio acabar. Parece que el día fuerte fue el domingo, último del ESPT, mesa final del torneo paralelo Super High Roller (una cosa muy cara para jugadores muchimillonarios) y aún pululando por  estos lares la mayoría de las grandes estrellas internacionales del juego. Que yo sepa, por ejemplo, Daniel Negreanu volvió a casa ayer y Erik Seidel quedó sexto en el High Roller y con eso tuvo bastante. Aún así queda la traca final. El Evento Principal del EPT, hoy ya en su cuarto día, acaba el sábado y hasta entonces el despiporre barcelonés no parará. Hoy quedaban vivos sesenta jugadores a los que se sumaban los profesionales y amateurs de los seis torneos paralelos del día.

Al llegar al Casino, a la enorme sala que el Hotel Arts cede para el campeonato, uno se ve más capacitado para explicar lo que es el póquer de competición; el póquer deportivo, que dirían los italianos pasándose un pelín de la raya. Centenares de personas, entre organización y periodistas, entre crupieres, directores de torneo, medios especializados de distintos países y las cámaras de la organización atentas a cada mano importante, con su trajín de idas y venidas entre mesa y mesa, esquivándose como pueden, recuerdan en conjunto al sarao de las metas en las vueltas ciclistas. Mil personas con mil funciones distintas pero todas a una como Fuenteovejuna, en un caos ordenado, para que los jugadores jueguen y el público se entere. Y ambas cosas casi con la misma prioridad. En realidad, lo que más abulta en la sala son las cámaras y los micros de percha de Pokerstars, literalmente encima de los jugadores. Sorprenden al visitante novato que se esperaba un silencioso monasterio consagrado a los tapetes y de pronto se encuentra con algo parecido a un plató de televisión. Dejan claro que lo importante aquí es el show-business, la épica de la victoria, los jugadores como stars televisivas y no como ludópatas o macarras portuarios.

Barça-Madrid hasta en la sopa
Con devoción, un servidor, de natural mitómano, se ha dirigido a la mesa de John Juanda y Leo Margets a ver de cerca cómo se juega un EPT en los niveles avanzados. A parte de un all-in de la barcelonesa, del que ha salido airosa y con algunas fichas más, en general la mesa estaba tranquilita. Juanda jugaba poco, se respetaban las subidas de todo el mundo y el ambiente era al fin y al cabo distendido. En un momento dado, de tan tranquilos que debían estar, se han puesto a hablar de fútbol. Margets hablaba de Messi como el mejor jugador del mundo y un brasileño mosqueado le ha sacado a Cristiano como contraejemplo de futbolista estelar. Tras esos piques de estar por casa, tras esas pequeñas afrentas, uno esperaba que hubiera un análisis concienzudo del juego de los rivales; incluso pequeñas estrategias para poner nervioso al contrincante. Supongo que los aficionados tendemos a pensar que en un determinado nivel todo lo que pasa en la mesa de póquer tiene que ver con la partida, pero hasta en las mesas finales de un EPT son necesarios momentos de distensión.

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Una vida más allá del Imserso y la petanca

(versión de un artículo publicado en Diagonal el 4 de julio de 2012.
Foto: Robert Bonet)

Los Iaioflautas se han convertido en uno de los grupos salidos del 15-M con mayor visibilidad
“¿Dónde están los jóvenes?”, se preguntaban hace meses. Con algo de abuelos Cebolleta de la lucha política, aunque poco nostálgicos porque seguían al pie del cañón, un grupo de veteranos militantes observaban la decadente espiral político-económica en la que estaba sumida el país y se preguntaban, quizá abusando del tópico del joven pasota, dónde estaba toda aquella gente que de algún modo tenía que hacer reventar las costuras del sistema. Entonces –discúlpese la mitificación- explotó el 15-M. Y tal y como nos cuenta Felipe Aranguren, portavoz de los Iaioflautas barceloneses, aquél grupo de veteranos arqueó las cejas, abrió mucho los ojos y se sintió deudor del nuevo movimiento en las plazas.

Aquel grupo de catorce personas, en su mayoría procedentes de Comisiones Obreras y del movimiento comunista, entendieron que había que subirse al carro y esta vez se preguntaron por qué no hacer un movimiento dentro de aquel movimiento en red. La idea era dar un toque de atención a la gente mayor, a todos aquellos que quizá no se veían en la tesitura de encender la máquina pero que una vez en marcha sabían que ellos también eran sujetos del cambio social. “Hay una vida más allá del Imserso y la petanca”, argumenta Aranguren, y por eso crearon los Iaioflautas, para romper también con la inactividad política de la gente jubilada. Y hoy le dan las gracias a Esperanza Aguirre, que se salió un día más por peteneras y soltó aquello de que el 15M no era más que un grupo de perroflautas. De la brillante ocurrencia adoptaron ellos con sorna el nombre y, de paso, le dieron al asunto una pátina de cachondeo.

Desde octubre del año pasado el grupo de Iaioflautas de Barcelona ha logrado aglutinar a un centenar de personas que acuden con regularidad a las acciones y las asambleas. Por ello, según su portavoz, no se definen ideológicamente de forma explícita. Renuncian, más por pasiva que por activa, un poco por dejación, a un posicionamiento ideológico fuerte, en el sentido de que no consideran que sea su misión como Iaioflautas el defender un proyecto determinado a largo plazo. Pueblan sus filas gente de tradición comunista, anarquista o de perfil tirando a socialdemócrata; gente mayor hasta las narices, “con un germen anti-banca”, que aunque renuncien en sus asambleas y acciones a la ideología no renuncian en absoluto al análisis crítico. “Sin salir del sistema, porque no queremos asustar”. Leer más de esta entrada

Las cenizas

(relato publicado originalmente en el primer número del fanzine L’AVENTURA.
Todas las páginas del mismo giran de un modo u otro en torno al tema de los finales. Marzo de 2012)

1978
-Ya hemos acabado, Grillo.
-¿Qué dice, sargento?
-Que ya has cumplido tu papel. Que ya está todo hecho, que ya tienes tu sobre y que ahora vas y te pierdes. Desapareces para siempre, ¿me oyes?
-Pero digo yo que me buscarán. Que esto no es como robar cuatro duros, sargento. ¿Y si me pillan?
-Pues si te pillan tú achantas y a mí no me has visto nunca. Se hará lo que se pueda por ti, pero no tienes nada asegurado. Ya lo sabes. Solo te garantizo un tiro en la nuca, que me encargaré de pegarte yo personalmente, como nos enteremos de que has abierto la boca. Más te vale perderte, majo, y bien lejos de Barcelona.
-¿Y ande vi a ir yo, si no tengo más que lo de este sobre?
-Donde te salga de las pelotas, Grillo. Te digo que se ha acabado lo que se daba. Para los anarquistas y para ti.

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2008
Dejaron atrás el gentío de turistas que anegaban el parque, la explanada de arena y el largo banco ondulado de cerámica; siguieron por el camino esquivando sombreros de paja y cámaras de fotos y, apartadas de la marabunta, se internaron madre e hija entre matorrales. A un punto, la madre se detuvo, se agachó, husmeó como un sabueso los matojos, volvió a erguirse y puesta en jarras declaró:
-Aquí es. Aquí fue.
-¿Aquí? Joder, mama, ¿cómo pudisteis…? Si casi no hay sitio para que se siente uno.
-Bueno, íbamos algo borrachos, felices, nos queríamos mucho, como queríamos a muchos de los que estábamos aquí. El sitio no importaba porque la ilusión y el amor…
-Anda ya. Y el calentón que debíais llevar. Dios, no os quiero imaginar a ti y al papa…
-Pues sí. Anda, calla y pásame la urna.
La chica le dio el recipiente de aluminio a su madre, que escarbó un agujero entre matojos. Abrió la urna y alejando la cara, con un prosaico gesto de dificultad, como quien limpia una taza de váter, vertió las cenizas.
-Despídete del papa, Aurora.
De sopetón, la chica no pudo contener el llanto y volvió a gemir como la semana anterior, desde que le anunciaron la victoria final del cáncer sobre el cuerpo de su padre hasta que metieron el ataúd en el crematorio. No sabía si lo de su madre era coraje y serenidad o simple negación del dolor: apenas la había visto llorar y ahora parecía vivir el entierro de las cenizas como un trámite. Una sonrisa socarrona frente a ella le secó los ojos.
-Qué cabrito, el tío. Se me hizo de rogar casi dos años y yo, dale que te pego, tirándole indirectas y soltándole barbaridades. Mira que fui pesada. Pues va él durante las Jornadas Libertarias y sin mediar palabra, el domingo a primera hora de la tarde, me coge de la mano y me aleja del grupito. Me trae hasta aquí, porque no había nadie, y ale, ya está, qué fácil.
Desde la primera vez que fueron juntos en familia al Parque Güell, Aurora recordaba la historia fundacional explicada mil veces, ahora por su padre, ahora por su madre. Evidentemente aquel día tenía un significado distinto. Callaron las dos.

Pasado un rato, la madre se irguió, se sacudió los tejanos, metió la urna en una bolsa del Condis y rodeó a su hija con el brazo izquierdo.
-Vamos a comer.
Se encontraron de nuevo entre la masa turista, perdidas en la explanada de arena, como zombis, cegadas por el sol de mediodía. Al fondo, la ciudad y el mar en ocre y azules turbios. Barcelona igual que treinta años atrás pero con más afeites, peripuesta como una vieja burguesa que no acepta sus arrugas.
-¿Se te ocurre algún sitio, niña?
Aurora volvió en sí y pensó rápido. Tenía unas ganas locas de huir de aquél lugar.
-Con Dani hemos ido un par de veces al Delicias y se come bien. Quizá haya que esperar pero está de puta madre. ¿Te parece?
-Tú mandas.  
Dieron media vuelta y enfilaron hacia arriba, hacia la salida del Carmelo.
-¡Nchts! Mierda de parque. Lleno de guiris todo el año.
-No te quejes, Aurora, que de momento se puede venir sin dar explicaciones a nadie. Que ahora con la excusa de los guiris quieren cobrar para entrar. Joder, si nos hubieran dicho esto entonces…
-¿Qué hubierais hecho, mama?, ¿secuestrar al alcalde?
-Pues no, pero liarla… ya te digo yo que la hubiéramos liado. Éramos muchos, Aurora; distintos y muy vagos si tú quieres, pero había conciencia de unidad y teníamos ganas de fiesta. De ahí lo de las Jornadas. Niña, éramos seiscientas mil personas bailando, cantando, discutiendo…
-Jugando entre arbustos…
-También.   Leer más de esta entrada

Els fantasmes de la Barcelona modernista

(desglossament del reportatge Modernismes a l’ombra
publicat al suplement Què Fem? de La Vanguardia. 20 de gener)
(Foto: Casa Trinxet)

Avui el Modernisme és abans que res una etiqueta, un dels atributs fonamentals de la marca Barcelona, molt més una font de valor que un estil arquitectònic o una corrent artística. Com diu l’Antoni Ramon, professor d’Història de l’Arquitectura a la UPC, “ara hi ha una part de l’arquitectura modernista que s’ha revaloritzat i per tant la tenim més en compte. En això el mercat és molt important.”  Es preserva allò que té o pot tenir valor econòmic per la ciutat o pels agents privats. La conseqüència és que al llarg del segle XX i en la primera dècada del XXI hem perdut alguns edificis de finals del XIX que potser no hauríem d’haver perdut segons criteris no estrictament econòmics. En destaquem alguns que avui serien, sense dubte, motiu de visita i fascinació. Tal vegada puguem jugar, tot passejant, a recordar allò que ja no hi és, a imaginar fantasmes.

El Colon
Presidint la plaça Catalunya des de dalt, on avui hi ha l’edifici del Banc Espanyol de Crèdit, hi va haver un magnífic Hotel, projectat per Enric Sagnier i enderrocat l’any 1942 després d’haver servit de quarter general del PSUC durant la guerra. El Colon, però, va ser abans un cafè dissenyat per Francesc Rogent, amb espectaculars vidrieres que cobrien tant la façana de la plaça com la del Passeig de Gràcia. Amb un espai per més d’un miler de persones, de seguida va arrelar a com a vertadera institució barcelonina, esdevenint centre de reunió i tertúlia d’intel•lectuals i de la més o menys alta societat.
(Cantonada Plaça Catalunya / Passeig de Gràcia)

El Reial Club Marítim
L’octubre de 1912 comencen les obres de la seu del Club Marítim de Barcelona dirigides per Sagnier, en substitució del projecte d’Eduard Ferrés, que va guanyar el concurs en un primer moment però que va ser descartat per l’elevat cost que suposava pels socis. L’edifici era de planta octogonal i volia estar a mig camí, en paraules del mateix Sagnier, d’un casino, un vaixell i un far. Amb una terrassa balcó giratòria, una original cúpula i un pinacle al capdamunt que evocava la figura del far, servia de restaurant, sala de festes, biblioteca i gimnàs pel club selecte. La torre del telefèric va fer petita la seva glòria original i el creixement del port va ferir de mort aquest inusual edifici modernista que va acabar desapareixent l’any 1959.
(World Trade Center)

La Casa Trinxet
L’any 1967 la Barcelona porciolista enderroca la Casa Trinxet i Núñez y Navarro edifica al solar un bloc d’oficines.  Obra de Puig i Cadafalch, enllestida el 1904, va pertànyer a Avel•lí Trinxet. Amb estructura de domus romana, amb tres plantes al voltant d’un pati interior, va ser decorada amb profusió, amb murals i vitralls del nebot del propietari, Joaquim Mir i Trinxet; decoració interior de Gaspar Homar i escultures de Eusebi Arnau i Josep Llimona. L’any 39, aquesta mansió particular, construïda a un espai on avui  es fa difícil imaginar res similar, el primer ajuntament franquista hi va instal•lar una escola per a noies. Tres dècades després desapareix del mapa, amb la ferma oposició de la intel•lectualitat barcelonina, que proposava com a ús alternatiu allotjar-hi el museu del modernisme. L’edifici de Núñez y Navarro que hi ha en el seu lloc és obra de Joan Margarit, pare del poeta.
(Còrsega, 268. Amb Balmes)

Sala Mercè
A La Rambla, pujant a mà dreta, poc per sobre de l’antic Sepu, on ara hi ha una botiga Nike, Gaudí va construir i decorar una sala de cinema pionera a Barcelona per encàrrec del pintor Lluís Graner. Després d’un viatge als Estats Units, Graner va quedar meravellat amb la màgia del cinematògraf i la projecció i va voler fer un espai comparable a un parc d’atraccions, amb una taquilla falsa on rebia al visitant un dimoni blau autòmat que deia a la gent “Mortals que rieu de mi, tots vindreu a mi”. Era una sala subterrània, una cova propera a l’esoterisme. Probablement amb aquesta intenció Graner va pensar en Gaudí, el místic. Un cop va desaparèixer la Mercè hi va haver el Cinema Atlántico i actualment hi ha obert un passatge comercial que porta directament a la Plaça de la Vila de Madrid. Segueix sent un lloc estrany.
(Rambla dels Estudis, 122)

Gran Salón Cine Doré
Al número 4 de la Rambla de Catalunya, a tocar de l’antic Hotel Colón, on avui hi ha la sala City Hall, va obrir el 25 de desembre de 1908 el Gran Salón Doré. El 1910 els escenògrafs Moragas i Alarma restauren la façana amb estil “modernista”. Una altra reforma l’any 12 completarà aquesta nova imatge exterior de l’edifici, amb garlandes i escultures a la part superior.
(Rambla de Catalunya, 4)

La Casa Llorach
A la parta alta de la ciutat, al carrer Muntaner per sobre de Travessera de Gràcia, hi havia una altra mansió de Puig i Cadafalch, que va ser enderrocada els anys trenta. Encarregada per Concepció Dolsa, vídua de Llorach, fou construïda entre 1903 i 1904. Amb sostres inclinats i un jardí que donava al carrer, era un edifici d’inspiració alpina.
(Muntaner, 265)

Modernismes a l’ombra

(versió d’un article publicat al suplement Què Fem? de La Vanguardia. 20 de gener.
Foto de Mateo Malisani)

Umbracle de la Ciutadella, de Josep Fontseré i Mestre Una ruta alternativa a l’arquitectura barcelonina de finals del XIX i principis del XX

El barceloní surt al carrer, va a l’Eixample a fer un encàrrec o ha quedat prop de La Rambla, i se n’oblida, com és ben normal, d’aturar-se a mirar, amb la convicció de que badar és un privilegi reservat als milions de turistes que paguen per fer-ho. Només potser un matí de dissabte avorrit o si alguna institució munta una exposició recomanada arreu, ens parem a pensar en les raons de l’èxit mundial del modernisme barceloní i intentem gaudir d’allò que tenim a tocar, dues cantonades enllà. Si hem perdut la pràctica, a més, el més probable és que qualsevol visitant japonès tingui més idea sobre l’obra de Gaudí, de Domènech i Muntaner o de Puig i Cadafalch, que nosaltres mateixos, que portem dècades guanyant-nos aquí les garrofes i malvivint sense saber massa res, més enllà de que dalt de tot de Gràcia hi ha un parc que es diu Güell i que prop del Michael Collins, el pub irlandès, hi ha un monument en construcció consagrat a la Sagrada Família. Com que això no pot ser de cap de les maneres i cal dominar la ciutat abans que ella ens domini a nosaltres, proposem avui una passejada pel modernisme barceloní de segona lectura, per la ruta a l’ombra dels monuments estel•lars.

Els origens d’una ciutat

Escoltem Mireia Freixa, catedràtica d’Història de l’Art de la UB, que ens explica perquè Barcelona és plena d’edificis d’aquests que avui anomenem modernistes, construïts a finals del XIX i començaments del XX. En plena eufòria industrial i colonial, abans de la pèrdua de Cuba, la burgesia local va començar a invertir a marxes forçades en l’expansió urbana de la ciutat per adaptar-la als nous gustos i, sobre tot, a la nova capacitat de despesa. L’Eixample, una operació política, urbanística, i especulativa amb la que es pretenia convertir la nostra ciutat de províncies en la París del sud, va fer que els nous rics de la Barcelona industrial comencessin a invertir en immobles. Un canvi d’ordenança municipal l’any 1891 beneeix aquest desenvolupament, permet el creixement i liberalitza les normes urbanístiques. Apareix així tota una nova economia al voltant de la construcció que es tradueix en noves pràctiques a l’arquitectura i a les arts decoratives, amb noms com Rigal i Granells als vitralls, Escofet als paviments o Pujol i Bausis a la ceràmica. Al cap i a la fi, en un plegat d’estils que configuren  la ciutat de l’època. Sense l’Eixample, doncs, no es pot entendre això que avui anomenem -simplificant una mica- modernisme barceloní. Leer más de esta entrada

Editorial Virus. Veinte años contagiando antagonismo

(versión de un artículo publicado en Diagonal el 8 de diciembre de 2011)

La pionera editorial Virus cumple su vigésimo aniversario rodeada de proyectos afines

Nada más entrar, el almacén. Subvirtiendo la distribución de una editorial comercial cualquiera, nada más entrar al local de Virus, en pleno barrio chino de Barcelona, uno se encuentra con las cajas, con centenares de ejemplares de libros en su interior. Más allá, las mesas, donde nos recibe una de las personas de este colectivo de seis para contarnos cómo se organizan, con qué criterios publican los títulos que publican, cómo lo han hecho para resistir veinte años de entorno ideológico hostil como editorial y distribuidora independiente, alternativa, antagonista.

Cuando Virus echó a andar en 1991 sencillamente se encontraron un campo yermo. Era gente vinculada a los centros sociales, a los ateneos populares, al movimiento libertario, que ya tenía experiencia en el ámbito de la edición y la distribución. Desde El Lokal montaban mesas en conciertos y eventos de todo tipo, y repartían fanzines, casetes, chapas, pegatinas, por toda la península. Publicaban contenidos desde revistas como La lletra A o la antimilitarista La puça i el general. Pero, de libro, poco. Cayeron en la cuenta de que había mucha cultura de artículo, gracias sobre todo a la cantidad y calidad de revistas, fanzines y panfletos en circulación, pero muy poca de libro, con lo que ello comportaba las más de las veces de poca profundización en el discurso. Hacía falta pues una iniciativa que facilitara el acceso a textos complicados de leer en nuestro país; había que potenciar en definitiva la lectura de un cierto tipo de libros que en aquel entonces, sencillamente, ni se editaban ni se distribuían.

Y empezaron a editar y a distribuir. Y poco a poco fueron contagiando a su entorno, con ensayos sobre ecologismo, feminismo, críticas a la escuela y a la cárcel, biografías de mujeres y hombres anarquistas olvidados por cualquier tipo de historiografía. Y la colección Memoria, que recupera las luchas de la Segunda República, la Guerra Civil y la posguerra, con la intención de combatir precisamente toda mitología, tanto de la izquierda como del mismo anarquismo, con libros que han sido muy críticos también con la historia oficial de la CNT. La biografía del guerrillero Sabaté, escrita por el historiador y militante Antonio Téllez fallecido en 2005, fue el primero de sus libros, que ahora recuperan y traducen al catalán para celebrar sus dos décadas de acción.   Leer más de esta entrada

Isladencanta. Més que un Club

(publicat originalment al suplement Què Fem? de La Vanguardia. 5 d’agost)

En Ricard Vernet, DJ i productor musical, ens parla il·lusionat del seu nou disc, a la venda des de fa poques setmanes amb el títol de Te Mira, el primer que signa com a Cinexin. Ens explica que amb aquest projecte fa un gir respecte altres anteriors i explora nous terrenys que l’acosten al pop i a l’ambient, on predomina el downtempo i les influències del so Bristol i de l’electrònica britànica dels 90. Els profans potser ho entenem millor si diem que és un disc que no està fet per la pista de ball, un disc a voltes fosc però que s’adiu bé amb l’espai on ens hem trobat amb l’artista: un pati interior intemporal  a un passatge  amagat del barri de Navas, una illa al mig de la ciutat. Som a la Isladencanta, el bar del Ricard, un referent ineludible dins el circuit barceloní de clubs.

Amics de nit
Gràcies a la carrera com a discjòquei de l’amo i a les amistats que ha fet punxant, alguns grans noms de la música electrònica com Richie Hawtin o Michael Mayer han passat pel bar i l’han fet créixer en prestigi i renom. A la festa de celebració del desè aniversari els Love of Lesbian, també amics, van omplir el local i van deixar clar de passada que la Isla no es tanca al pop. Tot plegat converteix un petit local amb aspecte de pub de barri en un lloc de pelegrinatge de gent d’arreu, que coneix el bon criteri en la programació de sessions diàries de punxadiscos, de dimecres a diumenge.

Del pati a la pista
I malgrat tot manté l’essència de bar proper, de cervesa al vespre sota una enorme parra i cadires de plàstic a un pati que tanca a mitjanit. D’activitats per gent del barri amb inquietuds, de patates braves acabades de fer, de matinals de divendres i, els diumenges d’estiu, de barbacoes amb sessions d’electrònica suau. És quan tanquen la terrassa que Cinexin es posa les piles i la Isla esdevé pista de ball.

Mirablau. Barcelona als peus

Barcelona des de Mirablau(publicat originalment a la secció Noctàmbuls del suplement Què Fem? de La Vanguardia. 1 de juliol)
(foto de Lluís Ribes)

Els dinosaures han marxat de Barcelona i el Mirablau, vint-i-tants anys després, continua allà dalt, a la muntanya del Tibidabo, al costat del Merbeyé, als seus peus la ciutat. Malgrat és lluny, dalt del Mulholland Drive català, i l’únic transport públic que hi arriba és el Tramvia Blau que dorm a la nit, no és una opció descabellada per pujar a prendre un gintònic en companyia o fer un vermut especial. Tant és el que es prengui, de fet. La vista de gairebé tota Barcelona obnubila el visitant el primer cop que hi entra i oblida què ha vingut a fer, potser fins i tot amb qui ha vingut, si no sabia per endavant que l’important al Mirablau no és la consumició.

Dia i nit
No és casual, per tant, que bona part dels visitants de dia siguin turistes ben informats a la recerca de la foto perfecta, de la postaleta amb la que fer enveja els cunyats. A la nit, quan la cuina tanca, la respectable clientela canvia i les parelles es barallen per la millor butaca, tapades per la música potser massa forta; i si els grups d’amics es decideixen a agafar el cotxe, a una petita pista de ball il·luminada amb llums epilèptiques sota la sala principal sonen èxits comercials del moment. La carta de còctels és extensa per un bar que no es ven com a cocteleria i malgrat que tampoc no s’anunciïn com a especialistes en ginebres, n’ofereixen una acurada selecció: Raffles, Martin Miller’s o la selecta G’vine servida amb maduixes.

El germà petit
I si els ulls se’ns cansen de l’angle, el cambrer ens avisa que porta a porta hi ha el Mirabé, local germà, amb una panoràmica encara més extrema emmarcada entre dos majestuosos pins, i amb una gran terrassa idònia per saraus i sopars d’empresa. Són, en conjunt, dos locals que es reivindiquen com a mirador privilegiat del nostre skyline i que, per això, es resisteixen a ser encasellats com a espai de barrila pels barcelonins de Beverly Hills.

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