Hay que ganarse a Arturo Fernández

(el portal Patatabrava.com pidió al podcast Dame la Voz un par de artículos sobre la decadencia del sistema capitalista y sus diversas alternativas a raíz del programa en castellano del 17 de noviembre.
Éste es uno de esos textos)

arturo

Nada más empezar su Homenaje a Cataluña George Orwell recuerda cómo saliendo a pasear por el centro de Barcelona en diciembre del 36 uno se daba de bruces con la revolución, así, a primera vista. Ya nadie se trataba de usted, los camareros trataban a los clientes como a iguales y “no había gente «bien vestida»; casi todo el mundo llevaba tosca ropa de trabajo, o bien monos azules o alguna variante del uniforme miliciano”.  Nadie dudaba pues que la revolución estaba en marcha.

Aunque hoy ya somos todos más listos que el hambre, esto de ver la lucha de clases en las ropitas se nos ha complicado un pelín, desde el momento en que Pedro Jota va a bodas de Estado con una señora vestida de Don Pimpón y en la tele nos venden la bonita historia del bróker ese enrolladete que hace triatlón y que se marca unas pintas a medio camino entre Derek Zoolander y Panchito Rivera, líder de la mara de su barrio. Por otra parte, el metro anda lleno de gentes que viven bastante más abajo en la pirámide del poder, el prestigio y las pesetas, y que van a currar dignamente vestidos con trajes del Carrefour, convencidos porque no tienen más remedio de que el capitalismo quiere corbatas.

Que la posmodernidad haya tenido el mal gusto de invitar a conocidas marcas de ropa a jugar con la fotito del Che de Alberto Korda y a convertir el pañuelo palestino en morralla de saldo, significa que el capitalismo culo ve, culo quiere, y como contraparte, que la estética revolucionaria tradicional, la del siglo XX, la de las pelis de Ken Loach y Costa-Gavras que nos ponen la carne de gallina, está en horas muy, muy bajas.

Dejad de llorar por las marcelinas y por el pasamontañas de vuestros padres, por vuestras mochilas Quechua producidas en maquilas indonesias, que en realidad la cosa pinta bien. La revolución habrá perdido su capacidad de marcar tendencia pero como el anticapitalismo es más bien ecuménico y no ha querido ser nunca una tribu urbana, pues eso que nos llevamos. De hecho, hoy estamos bastante cerca de conseguir que Arturo Fernández se una con nosotros al grito por un cambio de sistema político-económico.   Leer más de esta entrada

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