Mariano

El Sistema –así en mayúsculas, como lo diría Mario Conde- se empeña en hacernos creer que votamos candidatos y no partidos; no políticos sino cuñados; que la cosa se dirime, muy a la americana, entre dos tipos que compiten por ver con cuál se iría antes usted, ciudadano informado, a tomar unas cañas. Si así fuera no les quepa la menor duda que un servidor hubiera dado su apoyo a Mariano.

Partamos de la base que un tío con barba es en el 90% de los casos mejor persona que uno lampiño. La barba da ese apreciado plus de cercanía y nos garantiza que el portador es un buen hombre, un Papá Noel, un Capitán Haddock, un apacible leñador de Idaho. Su ausencia, por el contrario, solo nos trae recuerdos de tiempos funestos: Hitler, Nixon, Fu-Man-Chú… ¿Acaso llevan barba los mocasines?, ¿alguien ha visto una cucaracha con barba? Esta vez tanto en Ferraz como en Génova han entrado en razón, si bien lo de Rubalcaba podría no ser barba, un poco como el bigote de Aznar. Para barba barba, lo que se dice barba, la de Mariano, que casi consigue vencer a la asesoría de imagen en su disputa por la longitud del pelillo. A pesar del recorte, Mariano sigue siendo nuestro barbudo favorito.  Leer más de esta entrada

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